Sábado 25 de Julio de 2009
"Los bancos deberían reforzar los sistemas de seguridad porque los clientes deben sentirse protegidos dentro de las entidades". Jorge Picasso, arquitecto y titular de una inmobiliaria, pronuncia esa frase y no oculta la sensación de desolación que arrastra desde hace unos días, cuando sufrió un increíble robo en el hall principal y frente a la línea de cajas de un banco del microcentro. Luego de extraer una importante suma de dinero, el profesional cayó en una maniobra de distracción provocada por un hombre y una mujer que, con movimientos propios de fantasmas, se apoderaron de un fajo de 10 mil pesos.
Los movimientos de las personas sospechosas quedaron registrados en las grabaciones de video tomadas por las cámaras del sistema de seguridad del banco. Son secuencias fragmentadas, pero que coordinadas determinaron que el hombre que habría dado pie a la maniobra para hacer caer a Picasso estuvo en la entidad apenas 47 segundos. Más allá del lógico perjuicio económico que sufrió por la pérdida del dinero, que estaba destinado al pago de terceros, Picasso lamentó las explicaciones que le dieron las autoridades del banco donde ocurrió la sustracción, el Bisel de Santa Fe y Mitre.
"Lugar público"."Me dijeron que lamentablemente había sido víctima de profesionales. Que el hall del banco era considerado como un espacio público y que el Banco Central sólo los obliga a tener cámaras de video apuntando hacia las cajas y los cajeros automáticos y no hacia el resto del local. Apenas me di cuenta del robo comencé a gritar, pedí que cerraran la puerta y que llamaran a la policía. El uniformado que vigilaba el lugar se acercó un rato después. Creo que los bancos deberían reforzar la vigilancia de las áreas que ellos llaman neutras ", señaló el profesional, que reconoció que es cliente de esa entidad desde hace varios años.
Según lo denunciado por Picasso en la seccional 2ª, todo ocurrió el martes 7, alrededor de las 14.40. Ese día debía afrontar obligaciones vinculadas a su negocio y la inminente llegada del feriado del 9 de Julio, extendido por los efectos de la gripe A, lo llevaron a tener que hacer una extracción de efectivo mucho mayor de la que suele realizar.
El arquitecto llegó a la casa central del Bisel en Rosario, fue directamente hacia la línea de cajas y de uno de los boxes un empleado le entregó 14.200 pesos y monedas.
El dinero quedó repartido en dos fajos de 10 mil y 4.200 pesos. "Todo sucedió en menos de cinco segundos. Cuando el cajero me entregó los billetes me desplacé unos pocos metros hasta un mostrador para poder repartir el dinero y no llevarlo todo junto. El sector de cajas estaba colmado de público, la gente ocupaba casi todo el laberinto que se arma con correas", agregó el damnificado. La maniobra arriesgada, astuta y digna de ser utilizada como argumento de una película, se puso en marcha cuando Picasso ordenaba el dinero. Una mujer le advirtió que se le habían caído unas monedas. "El cajero me había entregado unas monedas, no era una cifra redonda la que extraje. Por eso pensé que podría ser cierto. Entonces me di vuelta y me agaché dos segundos. Cuando volví a darme vuelta, ya me faltaba el fajo de los 10 mil pesos. De inmediato comencé a los gritos, dije que me habían robado, pedí que cerraran las puertas, que llamaran a la policía, pero no me hicieron caso", rememoró el hombre.
Una gentileza.Picasso reconoció que el banco, "como gentileza", le exhibió las imágenes captadas por las cámaras. "Se ve a una mujer que pasa por donde yo estaba. Iba bien vestida, llevaba lentes, una cartera y tenía una gorra o sombrero. La cámara no registró el momento del robo pero la secuencia fragmentada y cronometrada muestra que fueron un hombre y esa mujer. El varón, que sería quien tiró las monedas, estuvo 47 segundos en el banco y no hizo ningún trámite. A la mujer se la ve pasar al lado mío, perderse entre las colas de las cajas y hablar con un cajero. Ahí se quedó unos minutos hasta que se la ve salir, poco después del hombre".