Miércoles 05 de Mayo de 2010
No declinó la guerra, pero al menos hubo una tregua en la Cámara baja. En un clima no "crispado", aunque apasionado, Diputados debatió largamente la modificación de Código Civil y se encaminaba anoche a darle media sanción a la ley que habilita el casamiento entre personas del mismo sexo. Ahora vendrá el filtro del Senado, una instancia que se presume más complicada para la suerte de la nueva ley.
Como un cristal que se rompe contra el piso, los bloques políticos antagónicos, irreconciliables, se fracturaron ante el casamiento gay, y por una vez se reagruparon de un modo diferente. El oficialismo hizo el aporte principal para que se apruebe la media sanción, pero todos los bloques aportaron a esa curiosa sumatoria. Sin embargo, el núcleo más consecuente con el impulso a la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo provino desde la centroizquierda y el socialismo, pequeños en número, pero muy batalladores.
Justamente dos mujeres, Vilma Ibarra ?bloque Encuentro Popular? y la ex diputada Silvia Augsburger ?del socialismo santafesino?, fueron las creadoras del proyecto que ayer vio la luz en Diputados luego de años de maceramiento.
La nueva ley provocará un cambio cultural inmenso que aún nadie pudo calibrar. "Gracias a ustedes por obligarnos a discutir esta ley que derriba los muros del autoritarismo y la discrimación todavía vigente en nuestra cultura", le expresó la diputada Silvia Vázquez ?radical y hoy aliada al kirchnerismo? a las asociaciones de gays que poblaron ?y celebraron? los balcones del recinto.
Los sectores que rechazaron el nuevo dictamen, en general, propiciaron la idea de "unión civil", sin posibilidad de adopción de hijos. "¿Es lo mismo para un niño tener a un papá y a una mamá que tener dos papás o dos mamás?", se preguntó Federico Pinedo, del Pro, que votó en contra del proyecto de Vilma Ibarra y presentó un dictamen de minoría.