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Lo condenaron a 14 años de cárcel por matar a un pibe en una venganza

Chizito Moyano tiene 21 años y fue hallado culpable del crimen de Pitín Ocampo, ocurrido en la madrugada del 14 de enero de 2012 en la villa La Boca.

Sábado 22 de Marzo de 2014

La madrugada del 14 de enero de 2012 Cristian "Pitín" Ocampo, de 18 años, escuchaba música con un grupo de amigos en la vereda de su casa de Pasaje 1114 al 3100, en la villa La Boca. El pibe estaba sentado en cuclillas y ya habían pasado las 2 de la mañana. Entonces un par de motos aparecieron por la cortada al grito de: "Acá les caímos... acá vinimos". Luego se escucharon disparos y Ocampo recibió un tiro en la cabeza que lo tumbó al piso. Dos días después murió en el Hospital de Emergencias. Testigos del ataque identificaron a dos de los agresores: "Chizito", que tenía 19 años, y "Chan", de 16, quienes fueron detenidos. Por aquel crimen, y tras un proceso de más de dos años, esta semana el juez de Sentencia Julio César García condenó a 14 años de prisión a Leonardo Andrés "Chizito" Moyano como autor penalmente responsable de los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la participación de un menor de edad y portación ilegítima de arma de uso civil, en concurso real.

A Pitín Ocampo lo sepultaron a media mañana del miércoles 19 de enero de 2012 y sobre el mediodía Nilda, su mamá, le contó a La Capital cómo habían sucedido los hechos. "Pasaron entre cinco y seis en motos y dispararon hacia donde estaba mi hijo con otros chicos escuchando música. Le dijimos a la policía quiénes son los asesinos, pero ellos detuvieron a uno y lo largaron. Dicen que no hay un testigo directo. Los que mataron a mi hijo son conocidos como Chan y Chizito", a quienes sindicaron como integrantes de una gavilla autodenominada "Los fantasma de Cali", recordando al grupo más representativo de la cumbia del Gran Rosario.

El asesinato de Pitín expuso lugares comunes de las escenas de crímenes locales. Vecinos aterrorizados por el accionar de una gavilla, pibes que disparan como locos y mueren como perros, y víctimas que acusan a efectivos de una comisaría de tener connivencia con la banda de chicos bravos de la zona. En ese marco se inscriben la vida de los tres protagonistas de esta crónica: Pitín fue la víctima del crimen; Brian Axel Emanuel Di Benedetto, "Chan", fue asesinado a balazos el lunes 7 de enero de 2013 cuando intentó asaltar a un comisario inspector retirado en barrio Belgrano; y "Chizito" Moyano, que hoy tiene 21 años, fue condenado.

La pesquisa. Cuando la fiscal Cristina Herrera tomó en sus manos la investigación sobre el asesinato de Cristian Ever "Pitín" Ocampo la causa estaba radicada en el juzgado de Instrucción 7ª con autores no individualizados, es decir NN. En el sumario de la comisaría 18ª estaba sólo el parte preventivo del día del crimen. Nilda, la madre de Pitín, fue a ver a la fiscal y le clarificó el panorama: los vecinos no quieren atestiguar en la comisaría porque tienen miedo y sospechan que la seccional le da cobertura a los matadores.

Entonces, lo primero que hizo la fiscal en aquel lejano febrero de 2012 fue pedir el sumario a la seccional tal como estaba. Una de las irregularidades con la que se encontró es que el día de asesinato la Policía Científica fue convocada al lugar, pero la dirección que les dieron en la comisaría fue de un sitio ubicado a tres cuadras de donde mataron a Pitín. El resultado fue lógico: no levantaron evidencia alguna. Eso fue denunciado por Herrera y le costó la cabeza a la cúpula de la seccional, a quienes se les inició una causa penal por mal desempeño.

Sin embargo la fortuna estuvo del lado de la fiscal. Dos semanas después del asesinato, los peritos fueron a Pasaje 1114 al 3100 y hallaron un plomo deformado en el piso, vaina que por sus características se trataría de una bala calibre 38 largo. Luego comenzó un trabajo de ingeniería judicial en la que el equipo de trabajo de la fiscal comenzó a tomar declaraciones a los testigos en diferentes horarios, por fuera del habitual de atención de tribunales, para que en la villa La Boca ningún vecino se enterara quien era el que declaraba. Las notificaciones para esos encuentros las llevaba en mano la madre de la propia víctima mientras que la fiscal se apoyó en la Policía Científica y en la Sección Homicidios. Otro de los puntos en los que se basó la pesquisa fueron distintas fotos de los sospechosos en las redes sociales. Uno de ellos posaba con un revólver calibre 32-20 marca Suizo que es coincidente con el arma utilizada para matar a Pitín.

Testimonios. Además de los valiosos testimonios de los pibes que estaban con la víctima y de otras personas que vieron a los agresores en una secuencia posterior, fueron vitales la reconstrucción integral del hecho y una pericia de reconocimiento de voz realizada en uno de los juzgados de Menores en lo que quedó detenido Chan (ver aparte).

La defensa de Chizito Moyano requirió la absolución y posteriormente el cambio de calificación del hecho a homicidio culposo, ya que el joven disparó a la altura de la cintura de las personas que estaban paradas junto a Pitín y al pibe el balazo le dio en la cabeza porque estaba en cuclillas.

A eso, el juez García respondió en su fallo: "Digo que no corresponde hacer lugar (a ese pedido) porque en el caso se ha actuado al menos con dolo eventual. Dado que la acción ejecutada por el imputado es percibida por éste como un serio peligro para la integridad física de la víctima y de las demás personas que se encontraban junto con ella. No puede escapar a su lógica, criterio y experiencia el conocimiento y previsión de que al efectuar varios disparos dirigidos hacia el lugar donde se encontraban las víctimas, la muerte de alguno de ellos sea una consecuencia previsible. Por lo que el autor de los disparos se tuvo que representar la eventualidad de tal resultado, y ante ello actuó con total indiferencia frente a la probabilidad de su producción, más allá de que la finalidad propuesta por éste haya sido la intimidación".

Así, el magistrado dictaminó contra Chizito Moyano: "A fin de graduar la sanción penal aplicable al justiciable, teniendo en cuenta la naturaleza de los hechos, daños causado con su accionar el que la sido inconmensurable. La perdida de una vida humana, la edad del causante, una persona joven que permite presumir una potencial readaptación social, medio de vida, grado de instrucción. La falta de antecedentes penales condenatorios anteriores, la impresión causada en la inspección de visu, entiendo que es tender a lo justo condenar al imputado a la pena de catorce años de prisión como autor penalmente responsable de los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la participación de un menor de edad y portación ilegítima de arma de uso civil en concurso real".

El origen de la fatal balacera

“Todo comenzó con el robo de un celular hace cinco meses. Estos pibes (los apuntados por el crimen) le robaron el teléfono al papá de Jony, un amigo de mi hijo, y luego se lo quisieron vender”, relató Nilda, la mamá de Pitín Ocampo, mientras velaba a su hijo. Eso detonó disputas con casas acribilladas y vecinos baleados. “Hice cinco denuncias en la comisaría 18ª y fuimos a hablar con el comisario porque se veía que esto iba a terminar mal”, indicó la mujer.

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