Edición Impresa

Lo asesinaron por defender a su hermano en un altercado pasional

El crimen ocurrió en Empalme Graneros. Claudio Córdoba fue apuñalado en el corazón por un remisero que pretendía agredir con un arma blanca a su cuñada.  

Miércoles 28 de Enero de 2015

El asesinato de Claudio Daniel Córdoba fue el punto final para una historia de pasiones cruzadas entre dos hombres y una mujer, en los confines de los barrios Empalme Graneros y Ludueña. Según relataron amigos y familiares de la víctima, de 27 años, todo se desencadenó el lunes pasadas las 19.30 en Magallanes al 600 bis cuando un hombre al que apodan "Oscar el remisero" llegó hasta la casa de Claudio con una faca en la mano buscando a Marisa, una joven del barrio de 25 años.

De acuerdo a ese relato, la mujer mantenía una relación amorosa con el remisero y con uno de los hermanos de Claudio, de 17 años. "Vení que tenemos que hablar y vos no te metas porque el quilombo no es con vos", le dijo enceguecido por los celos Oscar a Marisa, delante del hermano de Claudio, y esa frase fue la antesala de una trifulca.

Claudio intervino para defender a su hermano y así recibió un certero puntazo en el pecho por parte del remisero, que huyó raudamente del lugar y al cierre de esta edición se mantenía prófugo. El caso es investigado por el fiscal de Homicidios Ademar Bianchini.

Buen pibe. "Claudio era un buen pibe. No se metía con nadie. Tenía un retraso madurativo, era más bien aniñado. El remisero lo mató porque él trato de defender a su hermano más chico. Pero Claudio era un pan de Dios".

Para Marta, una enfermera y vecina de la familia, no hay consuelo. Esta semana íbamos a ir a tramitar a calle San Lorenzo al 1000 una pensión graciable para Claudio por su discapacidad", indicó la mujer, quien se presenta con una referente social de Empalme.

Claudio era uno de cuatro hermanos que fueron criados por su madre y que residieron toda la vida en una modesta casa de Magallanes al 600 bis, entre Carrasco y Juan José Paso, en el límite entre Empalme y Ludueña. Vivía de su trabajo como albañil y algunos de sus amigos lo reconocían por el peculiar apodo de "Horacio Guaraní".

Ella. Cuando se intenta explorar el porqué de la demencial actitud del remisero, al que también conocen por el apodo de "El Panza", todos los allegados a Claudio coinciden en mencionar a Marisa como la piedra de la discordia. Relatos dignos de un realismo mágico que sería destacable de no ser por lo trágico de la realidad.

"Esta piba vive acá a tres o cuatro cuadras. Es adicta, tiene cinco pibes y se les hace la novia a todos. Después los manguea con la excusa de los pibitos y pasan estas cosas. En realidad Claudio no tenía nada que ver con ella. Marisa se le hacía la novia al hermano más chico de él y se ve que se la disputaban con el remisero. Marisa hace bastante que no aparecía por acá. Vino ayer (por el lunes) y yo dije esto va a terminar mal", explicó una doña.

En la vereda. Pasadas las 19.30 del lunes, la madre de Claudio y una de sus tías despuntaba el viejo ritual de tomar mate en la vereda de la casa. De la ronda también participaban Marisa y el hermano más chico de los hermanos Córdoba.

Claudio, por su parte, estaba en la esquina de Magallanes y Carrasco junto a un amigo. Ese era el cuadro de situación cuando llegó Oscar, un hombre de alrededor de 50 años. El remisero fue directamente a Marisa y la llamó para hablar.

"Ya traía la faca en la mano", describió otro de los parientes de la víctima. Fue cuestión de segundos para que el hermano de Claudio saliera en defensa de la mujer y quedara cara a cara con el remisero.

Claudio, que vio cómo se desarrollaban los hechos, se acercó para intervenir y se produjo la escena final de una tragedia anunciada. Una escena que pasó delante de los parientes de Claudio, entre ellos la madre de la víctima.

"Hace dos o tres meses el remisero lo cruzó a Claudio en Juan José Paso y la vía, y le rompió la cabeza. El tipo pasaba por la puerta de la casa de Claudio y amenazaba todo el tiempo", recordó una pariente. Y enseguida ingresó a la parte final de la historia.

"Todo esto pasó a la vista de unos 30 vecinos, pero nadie se metió. Cuando Claudio vio que el remisero se le iba encima al hermano, se metió y con la faca le hizo dos cortes en el brazo. Y cuando se dio vuelta, le pegó un puntazo en el pecho. El pibe cayó sobre la vereda, se levantó y volvió a caer boca abajo. Cuando la madre lo dio vuelta, ya tenía las convulsiones de la muerte", explicó la pariente del muchacho muerto.

Mientras el muchacho agonizaba, el remisero salió corriendo entre los vecinos y escapó. "Corrió un par de cuadras y se fue. Después la policía lo fue a buscar a su casa de Chaco y Juan José Paso (la parte del barrio Toba ubicado sobre el Industrial) pero ya no estaba. Lo información que corre en el barrio es que se fue a Entre Ríos, donde tiene parientes", explicó la doña.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario