Domingo 24 de Marzo de 2013
"Estamos pagando un precio demasiado alto por algo que mi esposo no hizo y tengo miedo por las consecuencias que esto pueda traernos". La frase es de Viviana, la mujer del comisario Hugo Tognoli, quien desde su casa de Santa Fe habló con La Capital y dijo que la causa por la cual fue procesado el ex jefe de la policía "es un invento de terror, no sólo para nuestro abogado sino también para otros profesionales que la leyeron".
Está preocupada como cualquier persona que se vio obligada a cruzar de vereda. "Mi marido los cuatro años que estuvo al frente de Drogas trabajó sin descanso, sin vacaciones, sin fines de semana, sin vida de familia. Le exigían y le exigían y no paraba nunca. Siempre les dio a los políticos las respuestas que le pedían y ahora parece que se olvidaron de todo y lo dejaron solo, le largaron la mano", dijo. Y agregó que "nadie nos llamó y yo no hablé con nadie. No se si alguien desde el poder político quiere hablar con nosotros."
La mujer habla del sufrimiento cotidiano de sus hijos y de los problemas que tiene su pequeña nieta. "Ya había ocurrido el año pasado y ahora vuelve el tema. Grita y llora sin motivos y está bajo tratamiento como Hugo", recuerda.
Traslado ilógico. Viviana dijo que "el pedido de trasladar a Hugo a Santa Fe no es caprichoso. El acá tiene la contención familiar y médica necesaria porque él necesita tratamiento psicológico. Nosotros, a pesar de lo que muchos creen, no tenemos los medios económicos para ir hasta otra cárcel, y mucho menos a Ezeiza".
Y en medio del llanto, la mujer recordó el diálogo que horas antes había tenido con su esposo: "Me dijo que si lo llevaban a Ezeiza se iba a matar. Ya la primera vez que lo metieron preso hizo un intento pero ahora lo repitió. Mandarlo a esa cárcel es mandarlo a la boca del lobo y yo hago responsable al juez (Carlos) Vera Barros y al fiscal (Juan Murray) de lo que le pueda pasar porque allí están presos muchos de los narcos que mi marido detuvo durante su gestión en la provincia".