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Litto Nebbia arrancó ovaciones con "Muerte en la catedral"

El músico, junto a su banda Aire Fresco, celebró en el teatro del Parque de España los cuarenta años de una pieza clave de su carrera.

Lunes 23 de Septiembre de 2013

El viernes, Litto Nebbia se presentó en el teatro Príncipe de Asturias junto a su nuevo grupo, Aire Fresco, para celebrar los cuarenta años de "Muerte en la catedral" (1973), pieza clave dentro de su profusa discografía. Una vez finalizado el concierto, dos conclusiones quedaron a la vista. La primera, que Nebbia está atravesando un gran momento artístico. La segunda, que Aire Fresco, por las características de sus miembros, estuvo a la altura del desafío que implicaba interpretar las canciones de un álbum complejo. Esta nueva formación que lidera Nebbia -Juan Ingaramo (percusión), Ernesto Snajer (guitarra) y Leopoldo Deza (teclados, flauta traversa)- gira sobre un eje conceptual que apunta a la austeridad, a dar con el detalle que revela la esencia de una canción.

Después de su primera incursión neta en el mundo del jazz ("Nebbia's band", 1971) y de los dos discos grabados para el sello Trova al frente del grupo Huinca, Nebbia decidió ir a fondo en su ruptura con el rock, harto de que la RCA, y también un sector de su público, le insistieran con la reunión de Los Gatos. "Muerte en la catedral", grabado junto a Jorge González (contrabajo eléctrico) y Néstor Astarita (batería), que lo acompañarían en los seis años siguientes, y producido por Ciro Fogliatta, es el primer escalón de una trilogía que continúa en "Melopea" (1974) y finaliza en "Fuera del cielo" (1975). Versátiles y desenvueltos, los músicos de Aire Fresco diseñan un esquema minimalista para que Nebbia recorra a gusto su infinita biblioteca de melodías. Snajer apela a sus sobrados recursos jazzísticos, y Juan Ingaramo -casi un sobrino de Nebbia, ya que se trata del hijo de Mingui, integrante de la agrupación cordobesa Los Músicos del Centro- aporta estabilidad rítmica.

Pero es el tucumano Rodolfo Deza, el líder del proyecto de fusión folclórica Mate de Luna, cuya única placa fue editada por Melopea, quien se anota como el socio ideal para este momento de Nebbia. Además de tocar la flauta traversa, Deza, desde los teclados, suma colores y timbres que enriquecen el resultado final. Por su parte, Nebbia disfrutó del afecto del público, y su concentración y performance vocal fueron las mismas durante las dos horas que duró el recital del viernes.

Vale aclarar que "El rey lloró", "Viento, dile a la lluvia" y "Sólo se trata de vivir" estuvieron entre lo mejor de la noche. Pero lo cierto es que las canciones de "Muerte en la catedral" arrancaron las ovaciones más prolongadas. No es para menos: "Vals de mi hogar", "El otro cambio, los que se fueron", "Mendigo de la luna" y "La operación es simple" -estas dos últimas, con letra de Mirtha Defilpo- están entre las mejores páginas de la música popular argentina grabada en la década de los 70.

Por lo general, al nombre de Litto Nebbia se le adjunta, con total justicia, el epíteto de pionero del rock en castellano. Pero también es cierto que además de fundar Los Gatos Salvajes y luego liderar Los Gatos, Nebbia inventó, precisamente en los años de "Muerte en la catedral" y "Melopea", un país musical que escapa a toda definición genérica. No es jazz ni folclore ni rock ni bossa nova, es todo eso al mismo tiempo, una marca de originalidad y un adjetivo, como cuando alguien dice que determinada canción o arreglo es "nebbiera". Sólo los grandes llegan a tanto.

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