Domingo 02 de Agosto de 2009
"Amazon.com se comió mi tarea". Esta es una excusa legítima para un estudiante de secundaria cuyos apuntes para un trabajo desaparecieron, luego de que la tienda online eliminó repentinamente las copias digitales del "1984", de George Orwell, de los dispositivos Kindle.
Justin Gawronski, de Michigan, quiere su copia del clásico libro sobre los peligros del totalitarismo, adquirido en junio por 0,99 dólares, que desapareció junto a "abundantes apuntes" que tomó.
"El señor Garowski encendió su Kindle 2 para ver cómo desaparecía «1984» ante sus ojos", según la queja presentada el jueves último en el tribunal del distrito de Washington.
Garowski y un segundo demandante alegan que la librería on line Amazon no tiene el derecho de eliminar ningún contenido digital de los Kindles de sus clientes, los lectores electrónicos fabricados por la compañía.
Los abogados arguyen que al eliminar el contenido, Amazon (con sede en Seattle) violó el contrato con sus clientes.
"Amazon no tiene derecho a eliminar los libros electrónicos de las Kindle y los iPhone de sus consumidores, al igual que tampoco (tiene derecho) a quitarles los libros en papel que vende y distribuye a sus consumidores", sostiene la demanda.
A principios de este mes, Amazon reconoció que había borrado los libros electrónicos de Kindle de un número no divulgado de clientes.
La empresa dijo que un tercero había añadido los libros al catálogo usando la plataforma de autoservicio de la compañía. Amazon eliminó las copias de los aparatos de sus clientes tras ver que éste no tenía los derechos de los libros.
Kindle de Amazon es uno de varios lectores electrónicos en el mercado que permite a los consumidores leer libros, revistas y periódicos en un aparato que descarga los contenidos digitalmente.
¿Qué pasó entonces con “1984” y “Rebelión en la granja”, las dos obras esenciales de George Orwell? Al parecer el editor de los libros cambió de opinión y Amazon, lejos de proteger a sus clientes, los borró remotamente.
Esa manipulación en la biblioteca de los lectores ha dado que hablar. Y es que hay quien dice que ésto es como si el librero de toda la vida entrara en casa y se llevara dos ejemplares de nuestra biblioteca dejando, eso sí, un cheque en la estantería.
La cuestión legal. El problema llega, cuando desde el punto de vista legal, se evidencia que la empresa tiene el derecho adquirido de acceder a las lecturas de los clientes, circunstancia que según algunos juristas, atenta contra la privacidad del usuario. Una cesión de la privacidad que en principio, y bajo las condiciones del servicio, el cliente estaría aceptando.
La medida adoptada por Amazon ha levantado ampollas en los foros de Internet. Algunos usuarios se han apresurado a explicar que Amazon no les ofreció apenas explicaciones cuando se dieron cuenta de que los dos clásicos de Orwell habían desaparecido de su biblioteca digital.
En este sentido no quedan claros cuales son los derechos de los clientes sobre las obras. Si con el libro en papel el lector adquiría derecho sobre la copia, Amazon ha puesto de relieve en los hechos que el propietario de un Kindle solo adquiere el derecho de lectura.
Según varios lectores de Kindle, algunas novelas de Ayn Rand y copias de “Harry Potter” también han desaparecido, sin previa explicación, de los catálogos de lectura de los Kindle. ¿Será éste el Gran Hermano que el mismísimo Orwell predecía? l (Reuters)