Domingo 02 de Noviembre de 2008
Tras conocerse el fallo paranaense basado en su caso judicial y en los resultados de su búsqueda de Justicia en la Cidh, Eduardo Kimel se mostró sumamente contento y reconfortado por haber ayudado a encontrar un punto referencial para la justicia argentina a la hora de analizar figuras penales como las calumnias e injurias.
"Son las que interfieren con la tarea periodística y pero sobre todo con obturar alevosamente el derecho constitucional de informar y ser informado que favorece a toda la ciudadanía" le dijo Kimel a Diario UNO de Santa Fe.
En diálogo con el matutino de Santa Fe, Kimel señaló que "muchas veces la gente piensa que este tipo de temas es sólo para el ámbito periodístico y, en realidad, es para el conjunto de la sociedad" y añadió: "Recién a partir del fallo que obtuve en mayo pasado me di cuenta de que en todos esos años tuve miedo. O sea, miedo porque mucha gente cree que una condena penal que no es de cumplimiento efectivo (cárcel), simplemente es una sanción de carácter moral; pero esto no es así, porque se convierte en una amenaza permanente de orden individual para una persona que trabaja en temas que son de interés público, y por eso se constituye una limitación para un ejercicio más libre de la profesión".
Kimel dijo que le pareció "absolutamente positivo que la decisión que en su momento tomó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos vinculada con mi caso, comience a ser tomada por magistrados como es el caso del juez de Paraná. Y estoy en condiciones de adelantar otro nuevo, y que se conocerá en breve. Tuvo lugar en Necochea, con un fallo del juez Mario Alberto Juliano. De este modo, ambas sentencias la de Paraná y la de Necochea tomaron el antecedente establecido por la Corte para que esos juicios de calumnias e injurias no prosperaran. Esto es muy saludable", insistió el periodista.
—¿Qué siente a nivel personal con tales fallos?
—Siento una sensación como de cierto orgullo personal. Lo digo porque después de tanto tiempo que llevó mi caso, y cuando uno llega a una decisión tan favorable como fue la de la Corte, aparece una consecuencia que es absolutamente loable, por el carácter obligatorio que tuvo el fallo en mi caso. Es muy importante el hecho de que mi caso comience a sentar jurisprudencia en la Magistratura argentina, en este caso a nivel de jueces provinciales. Es necesario que este fallo se aplique también como corresponde en casos donde nuevamente aparece la famosa tensión entre el derecho al honor que presentan algunas personas o funcionarios públicos para defenderse y el derecho colectivo de libertad de expresión".
—¿Y entonces?
—Como dijo claramente la Corte en mi caso, cuando se trata de temas de interés público está en juego la posibilidad de cercenar la libertad de expresión. Los delitos de calumnias e injurias deben ser absolutamente tipificados y precisos y no ambiguos como existen actualmente en nuestra norma jurídica.
—¿Y qué está haciendo ahora junto a otras organizaciones periodísticas en torno a este tema?
—Hay un tema pendiente a nivel nacional porque la Corte pidió dos cosas: la eliminación de la condena penal con que fui sancionado en su momento y que haya una reforma del Código Penal. Nosotros estamos estudiando de qué manera reformamos el Código Penal. Pero creemos que es apropiado llevarlo a cabo a través de una reforma de la ley y por eso tendrá que tener un trámite parlamentario.
—¿Cuál es el valor del fallo del juez Vírgala en Paraná y ahora el del magistrado Juliano en Necochea?
—"Yo les otorgo un valor importantísimo. Pero creo que la libertad de expresión no se determina por decreto o una ley. La libertad de expresión es una continua instancia de vigilancia por parte de quien ejerce la profesión periodística y, fundamentalmente, por la comprensión de los ciudadanos respecto de la importancia de que se respeten las garantías del derecho a la información", concluyó Kimel.