Liberaron al sargento implicado en el crimen de "Pimpi" Camino
"Angelito Negro" declaró anoche ante la Justicia. Dijo que él no convocó a Camino al bar donde lo mataron. Otras dos testigos también salieron en libertad pero al igual que el policía siguen vinculadas a la causa.

Viernes 26 de Marzo de 2010

Alejandro Ismael El Angelito Negro Urquiza, el policía que está bajo investigación por su presunta vinculación con el crimen de Roberto Pimpi Camino, recuperaba la libertad anoche luego de prestar declaración ante el juez de la causa. El cambio en el régimen de detención obedeció a una modificación en la tipificación del delito que se le imputó. En principio, Urquiza estaba sindicado como presunto partícipe necesario del asesinato del ex jefe de la barra brava de Newell’s, es decir de haber brindado todas las condiciones para que el crimen pueda ser concretado. Ahora, y después de haber hablado ante el juez Javier Beltramone, quedó frente a una acusación un poco más leve, la de encubrimiento, que permite que permanezca en libertad mientras se resuelve su situación judicial.

La libertad de Urquiza fue la novedad más importante al final de una jornada plagada de declaraciones indagatorias que se produjeron en el despacho del juez de Instrucción 9, Javier Beltramone, en el primer piso de los Tribunales Provinciales. La misma suerte que Urquiza corrieron dos muchachas que fueron testigos directos del asesinato de Camino y que estaban sospechadas de haber actuado como entregadoras de la víctima. A todo esto, uno de los dueños del bar Ezeiza, frente al cual ejecutaron de cinco balazos a Pimpi la madrugada del viernes, continuará detenido, al igual que la pareja del otro dueño de ese local, los dos sospechados de haber dado algún tipo de cobertura al autor del homicidio.

Según trascendió anoche, Urquiza ratificó todo lo que había dicho en su declaración ante la Dirección de Asuntos Internos de la policía. Básicamente que "no convocó" a Camino al bar Ezeiza, que se "lo encontró de casualidad" y que "se retiró del lugar media hora antes" del asesinato. Luego de ser notificado en el juzgado de los delitos que se le imputaban dio su consentimiento para declarar y responder preguntas. En ese sentido, el policía fue interrogado sobre algunos puntos "que le interesaban al tribunal", de acuerdo a lo manifestado por un vocero de la investigación. Tras ese paso procesal, la situación judicial del efectivo que revista en la Policía de Menores pareció descomprimirse, por lo que su defensor presentó un pedido de excarcelación que anoche, al cierre de esta edición, estaban en pleno trámite.

Las chicas.El primer turno de las indagatorias fue para las damas. Las primeras en comenzar a declarar, alrededor de las 17.30, fueron Florencia y Natalia, que tienen alrededor de 20 años y que fueron sindicadas en principio como las que acompañaban a Camino dentro del bar Ezeiza poco antes del crimen. Las jóvenes estaban bajo la lupa de los investigadores porque se sospechaba que habían sido quienes sacaron a Pimpi del local para llevarlo hasta la vereda y así exponerlo ante el sicario.

Según fuentes de la causa, las chicas remarcaron que no tenían ningún contacto previo con la víctima y que Pimpi fue acribillado cuando se encontraba solo en la calle. También contaron que llegaron al bar acompañadas por dos amigos y luego de haber ido a bailar a un local céntrico. Luis Tomasevich, representante de Florencia, remarcó que su clienta brindó su versión del hecho y que respondió cada una de las preguntas que le formularon el juez Beltramone, el fiscal Eduardo Valdes Tietjen y el sumariante. "Creo que quedó claro que tanto ella como su amiga fueron ajenas a lo ocurrido. Se van en libertad, pero quedarán bajo investigación un tiempo con una imputación menor como encubrimiento, hasta que se les dicte falta de mérito o sobreseimiento definitivo", agregó.

De acuerdo lo que trascendió de las declaraciones, minutos antes de que ocurriera el homicidio Florencia y Natalia habían salido a la calle a fumar y que detrás de ellas salió Pimpi con un grupo de tres o cuatro personas. Las chicas estaban a unos tres o cuatro metros de distancia desde la posición en que estaba Camino. En un momento dado, los hombres que acompañaban a Pimpi volvieron a ingresar al local y en esa instancia hizo su aparición el sicario. Según las testigos, era un muchacho que apareció caminando desde calle Zeballos, con una gorrita en la cabeza y vistiendo una remera roja y blanca, que de inmediato comenzó a disparar sobre el ex barrabrava.

Según la versión de Florencia, las dos jóvenes huyeron de la balacera y se refugiaron en el baño del bar. Allí permanecieron alrededor de 15 o 20 minutos y cuando salieron el lugar ya había quedado desierto, ya que a Pimpi lo habían trasladado al hospital Carrasco y el resto de los clientes habían desaparecido. Un relato casi calcado brindó Natalia. Fuentes cercanas al expediente indicaron que luego de escuchar a las chicas, el juez y el fiscal les otorgaron la excarcelación, pero las dejaron imputadas por encubrimiento menor, un delito más leve que permite que el acusado permanezca en libertad hasta que se defina su situación judicial.

En capilla.La otra mujer indagada fue Paola O., pareja de Orlando El Toro Gutiérrez, uno de los dueños del bar Ezeiza que se encuentra prófugo. Paola declaró que no alcanzó a ver lo que ocurrió con Camino. De acuerdo a su versión, en ese momento se encontraba detrás del mostrador, atendiendo la barra. Voceros de la causa indicaron que la mujer contó que había unas 30 o 40 personas dentro del bar. "A algunas las conoce por nombre y apellidos, a otras por los apodos y de otras directamente no tenía idea de quiénes eran", agregaron.

De un momento para otro "comenzaron a escucharse las estampidas y lo primero que hicimos fue tirarnos al piso, detrás del mostrador. Yo creí que estaban baleando el frente del local", declaró Paola. La mujer y otras personas entonces se escondieron en la parte superior del negocio y cuando advirtieron que el peligro había pasado salieron a la calle. A esa altura de los acontecimientos, Camino ya había sido trasladado al hospital. Paola recordó que con sus allegados concurrieron al nosocomio y desde allí, tras conocerse el desenlace de la balacera se dirigió con las otras personas que la acompañaban, a declarar a la Jefatura.

Según fuentes de la pesquisa, hoy declararán ante el juez Diego T. y El Gordo Apio, presuntamente en calidad de testigos del crimen.

Se entregó Apio

Adrián El Gordo Apio, quien estuvo con Pimpi la noche que lo mataron, se entregó la tarde de ayer en Tribunales después de un fallido intento que hizo a primera hora del día. “Fue a la mañana pero el tribunal estaba rodeado de policías esperándolo y él sólo quería entregarse ante el juez”, sostuvo un allegado. Algunas horas antes de eso, Apio había hablado con La Capital desde la clandestinidad (página 32 de la edición de ayer) ya que el juez Javier Beltramone había ordenado su captura. Entonces, Apio no sólo contó detalles del crimen sino que sostuvo que a Camino lo asesinaron por problemas de plata que mantenía con Japo, un hombre que hasta anoche no estaba vinculado a la causa.