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Liberan a Gerry Adams en el Ulster, pero sigue la polémica sobre crímenes del IRA

El arresto temporal del político es en el marco de la investigación por el asesinato de una mujer en 1972. El partido católico Sinn Fein presionó a las autoridades.

Lunes 05 de Mayo de 2014

El político norirlandés Gerry Adams fue dejado en libertad tras cuatro días de interrogatorios policiales sobre un secuestro y asesinato cometido en 1972. Su caso fue entregado a la fiscalía para estudie las declaraciones de Adams. El arresto temporal de Adams causó revuelo político en Irlanda del Norte y ha recordado viejas heridas causadas por los asesinatos cometidos por el IRA (Ejército Republicano Irlandés) hace 40 años. Adams fue, según todos los indicios, un alto dirigente de ese grupo terrorista católico en los años 70, cosa que siempre ha negado. Su arresto causa tensión en una región que se rige por un difícil cogobierno entre antiguos enemigos.

La policía investiga la eventual participación de Adams, presidente del partido católico Sinn Fein, en el secuestro y asesinato de una mujer, Jean McConville, en 1972. Era viuda y madre de diez hijos. Se sabe que la mujer fue asesinada por el IRA. El suyo es uno de los 16 casos de "desaparecidos" en Ulster. Adams ha negado tener algo que ver con el crimen. El IRA reconoció el asesinato de la mujer en 1999, pero su cuerpo fue hallado recién en 2003 en una playa, luego de una tormenta, y el asesinato permanece sin resolver. Sus hijos aún reclaman justicia. Adams ha negado siempre su pertenencia al IRA, aunque se cree que fue el jefe militar del grupo terrorista en los años 70. Tras su puesta en libertad, la fiscalía debe estudiar el material obtenido por la policía en los interrogatorios y decidir si presenta cargos en su contra.

Adams declaró a la prensa al salir de prisión que la policía podría haber sido más discreta y no arrestarlo en plena campaña electoral, remarcando que ya había ofrecido responder un cuestionario meses atrás. Adams dijo ser víctima de una campaña "siniestra y maligna". También se quejó de que la policía haya recurrido a "legislación coercitiva" para tratar un asunto vinculado con el difícil legado de Irlanda del Norte.

El Sinn Fein de Adams forma parte del gobierno de unidad nacional con los protestantes que fueron sus antiguos enemigos en las calles del pequeño Ulster o Irlanda del Norte. Un histórico acuerdo de paz alcanzado en 1998 logró dejar atrás más de cuatro décadas de violencia, pero familiares de las víctimas siguen pidiendo justicia. Adams caracterizó a sus interrogadores como "enemigos del proceso de paz" y consideró que su arresto envía una "señal errónea".

A su vez las declaraciones del Sinn Fein han causado la reacción de los partidos protestantes. El jefe de gobierno norirlandés, Peter Robinson, del protestante Partido Unionista Democrático (DUP), acusó al Sinn Fein de utilizar "tácticas de intimidación" contra la policía, que, dijo, sólo cumple su deber de investigar las acusaciones contra Adams. "La amenaza pública de los altos dirigentes del Sinn Fein sobre que revisarán su apoyo a la policía norirlandesa si se presentan cargos contra Adams es un intento despreciable, propio de matones, de chantajear", a la fuerza del orden, lamentó Robinson.

El caso. El asesinato de Jean McConville, de 37 años, viuda y madre de 10 hijos, fue uno de los más impactantes durante el conflicto de Irlanda del Norte. La mujer fue secuestrada en 1972 delante de sus hijos por 12 hombres y mujeres. El IRA, que la acusaba de estar pasando información al ejército británico, la asesinó y enterró su cadáver. McConville era protestante pero se convirtió al catolicismo. En 1999 el IRA admitió ser el autor de nueve secuestros y asesinatos, dentro de una lista 16 desaparecidos norirlandeses. En 2003 se encontraron los restos de McConville en una playa en forma accidental, tras una tormenta. Sus hijos celebraron el arresto temporal de Adams y pidieron más investigaciones.

Los interrogatorios parten de nuevos descubrimientos que se basan en entrevistas realizadas por una universidad de Boston con antiguos miembros del IRA y que, según un pacto, no debían hacerse públicos hasta que murieran los entrevistados. Pero un tribunal estadounidense obligó a la universidad a entregar las declaraciones a las autoridades británicas, y esto reactivó los casos, que no han prescripto.

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