Martes 26 de Marzo de 2013
Tras casi 90 días de toma de la Sala Alberdi del porteño Centro Cultural San Martín, tres hombres y una mujer que permanecían en el lugar dejaron el sitio por su propia voluntad, luego de varias horas de negociaciones entre las autoridades del gobierno con el abogado de los jóvenes, el ex legislador Luis Zamora.
Para Hernán Lombardi, ministro de Cultura porteño, los jóvenes "no son trabajadores del centro sino okupas". Para el titular de la cartera de Seguridad porteño, Guillermo Moreno: "Eran personas que entendían que en algún momento podían controlar el centro cultural".
Zamora indicó que "la Ciudad se comprometió a cumplir con el fallo y proponer un lugar para garantizar la continuidad de las actividades artísticas que desarrollaban los integrantes de la sala Alberdi".
Hasta la resolución, artistas, estudiantes y militantes de partidos de izquierda intentaban impedir que actúen las autoridades porteñas y, en el cruce de Sarmiento y Paraná, arrojaron piedras e incendiaron contenedores de basura. Por el lado de los efectivos hubo disparos de balas de goma y gases lacrimógenos.
"Ahora hay una discusión judicial que seguirá", explicó Zamora. "Pero no salen detenidos, no hay imputación contra ellos. No son sospechosos por ningún delito. Se los identificó y están pidiendo no tener antecedentes. Salieron caminando como cualquiera de nosotros", expresó minutos antes de que los cuatro jóvenes dejaran el edificio.
Y agregó: "Es miserable que se los trate de «ocupas». Tienen toda la fuerza del apoyo del mundo artístico. Sienten que están defendiendo un proyecto que vale la pena para la ciudad y están convencidos de eso. La convicción sirve más que las balas de goma", concluyó.
En 2006, con el gobierno de Jorge Telerman, el proyecto de refuncionalización del centro planeaba otras actividades para la sala que sede de talleres y actividades teatrales. Ante la posible pérdida de la fuente de trabajo, un grupo de docentes logró, el 28 de marzo de 2007, un amparo de la Justicia para evitar el traslado de las actividades. En 2008, con Pro en el Ejecutivo, la Dirección General de Enseñanza Artística ofreció el teatro Los Andes como espacio alternativo
Las autoridades indicaron que "ya no quedaban empleados ni asistente de los talleres entre los usurpadores".