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Les alcanzó con muy poco a los Pumas para vencer a Georgia

El 29-18 sobre Georgia, un rival de marcado menor calibre que el inglés, no fue suficiente para acallar un sinfín de interrogantes que se generaron en torno al rendimiento del equipo.

Domingo 23 de Junio de 2013

El triunfo de Los Pumas en el cierre de la ventana internacional de junio apenas pudo amenizar las malas sensaciones que dejaron las lapidarias derrotas frente a Inglaterra en las dos presentaciones anteriores. Porque fue más de lo mismo. Aunque esta vez el equipo de Tati Phelan terminó arriba en el marcador, y eso no es un dato menor. Pero el 29-18 sobre Georgia, un rival de marcado menor calibre que el inglés, no fue suficiente para acallar un sinfín de interrogantes que se generaron en torno al rendimiento del equipo. La imagen deslucida volvió a predominar en el Bicentenario de San Juan. Tampoco hay que olvidar que se vio en cancha a un conjunto sin rodaje que intentó amalgamarse en un puñado de días de trabajo, y que en todas sus presentaciones presentó una importante cantidad de cambios.

   Las expectativas estaban depositadas en que el equipo albiceleste sepulte el semblante con el que llegaba al test match de ayer. Ante un rival que no significaba demasiado amenazante, la misión parecía posible. Sin embargo, otra vez el equipo no dio con el piné. Parece contradictorio porque ganó. Pero el análisis pasa por el juego y el funcionamiento. Porque no pudo cumplir con su repertorio y sólo impuso su libreto a cuentagotas.

   La fórmula del primer tiempo fue la misma que mostró el equipo en sus anteriores presentaciones. Tuvo un comienzo promisorio, pero luego se fue desinflado y el protagonismo cambió de bando. El condicionamiento ya asoma como infaltable. Y es la falta de posesión. Mejor dicho, no saber mantenerla. Perdió fácilmente la pelota y entonces la empresa se le hizo cuesta arriba. Entonces, la primera mitad resultó una incitación al bostezo, salvo algunos movimientos frontales de la visita que rescataron al partido de su chatura.

   Cuando los equipos tuvieron la responsabilidad de generar juego, fracasaron. Quisieron manejar la pelota y ensayaron variantes para romper las líneas de ventaja, pero ninguno pudo con la presión y el tackle firme rival. Claramente los dos mostraron mayores herramientas para defender que para ganar terreno. Entonces, todos los puntos llegaron por envíos a los palos. Y esa tónica se mantuvo durante casi todo el partido, ya que las jugadas de peligro sobre los ingoales brillaban por su ausencia.

   Si bien los de Phelan mostraron una leve mejoría, se adueñaron de la pelota y tomaron las riendas del partido en el complemento, no les alcanzó para quebrar al rival. Pero sí para forzar la defensa de los Lelos y despegarse en el tanteador.

   Y como esa receta le dio resultado, la respeto. Se mantuvo en ese libreto y de a poco le fue bajando la persiana al partido. Y lo cerró con lo que fue su mayor déficit durante la ventana: un try. Tras una pelota recuperada Los Pumas cuando el duelo agonizaba Los Pumas lograron vulnerar la zona de factura rival y le dieron cifras definitivas al partido. La imagen fue de festejo. Por el try y por el triunfo. Pero esa imagen lejos está de imponerse sobre la pálida versión que mostró en sus últimas presentaciones.

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