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Leo Genovese, un piano de todas las culturas

El músico dará un concierto el martes en la sala lavardén. Acaba de editar un álbum.

Domingo 17 de Noviembre de 2013

Es fácil (y peligroso) dejarse apabullar por el virtuosismo técnico de Leo Genovese, un pianista para el que parece haberse inventado la expresión técnica expandida, fácil y tentador dejarse seducir por la miríada de voces y estilos que, dentro de la vanguardia más honesta, parecen circular por los dedos mágicos de este músico, que acaricia, más que citar, tanto a Thelonious Monk como a Cecil Taylor, tanto el tango como las experiencias sónicas más contemporáneas, pero luego, con nuevas escuchas, cuando se puede atravesar esa cáscara tan deslumbrante, lo que se descubre es a un músico realmente único, con una visión clara y un dominio infinito de los medios para exponerla”, se puede leer en la prestigiosa revista española Cuaderno de Jazz de mayo de este año sobre el talentoso pianista de Venado Tuerto, residente estadounidense desde hace una década.

   Sobre fines de año, Genovese arma una agenda de shows, charlas y talleres argentinos. Así que por estos días suele preparar las valijas, tomar un avión y hacer base en su Venado Tuerto natal. Por todo esto, el próximo martes actuará en la Plataforma Lavardén junto a Demian Cabaud en contrabajo y Francisco Mela en batería, con quienes toca desde sus años en Boston. Nacido en la ciudad del sur santafesino en 1979, Genovese dio sus primeros pasos al frente del piano clásico en la UNR. En 2001 partió hacia el Berklee College of Music en Boston, Massachusetts. Más tarde tocó con importantes músicos de Nueva York, como George Garzone y Hall Crook, y se convirtió en pianista y arreglador de la cantante y bajista Esperanza Spalding en su grupo. Por su parte, Spalding puso la voz a varios temas del último álbum solista de Genovese, “Seed”, trabajo del que participó un grupo de músicos estadounidense en el que se destaca el saxofonista Dan Blake.

   El sello rosarino BlueArt lanzó hace algunos años la primera edición nacional de Genovese, el disco “Unlocked”, grabado en una primera toma en Acton, Massachusetts, en 2007. Diez robustos temas de jazz moderno, en un formato de trío clásico. Con los músicos que lo acompañarán en Rosario, Genovese ya grabó un álbum, “Haikus II”, publicado por el sello catalán Fresh Sound en 2003.

   —Un gran pianista de jazz, venadense, hijo adoptivo de Boston primero y desde hace cuatro años de Nueva York, compinche de Esperanza Spalding, ¿qué otras cosas son Leo Genovese?

   —Bueno, Leo fue jardinero, ordeña vacas, se siente parte de la tierra y quiere la felicidad de todos los seres vivos que la habitan; se siente parte del universo y quiere la paz entre todos los mundos que lo componen.

   —“Seeds” parece una experiencia muy colectiva, en cambio en el anterior “Unlocked” hay un pianista y un piano muy omnipresentes. ¿Fue una evolución de un disco al otro?

   —Sí, yo creo que se trata de una constante evolución. Y espero que siga de esa forma, siempre en busca de la verdad y la libertad. Es también una devolución, un regalo a la fuente de la creación, a la vida misma, un presente sonoro.

   — ¿Experimentar es para vos la parte más visible de tu forma de buscar un sonido dentro de lo que llamamos jazz?

   —Jazz puede llegar a definirse como algo original. Me resulta difícil imaginar llegar a eso sin el previo paso de la experimentación.

   — De acuerdo al formato y a los músicos que traés a Rosario, no me imagino que puedas tocar “Seeds”, al menos tal cual suena el disco. ¿Qué repertorio traés?

   —En realidad, vamos a tocar algunos temas de “Seeds” (Semillas), pero también es cierto que más que las canciones tocaremos la información genética de las composiciones. Y haremos un poco de investigación científica en el escenario (risas).

   —¿Podés presentar a los dos músicos que te acompañan?

   —Demian Cabaud es argentino y vive en Portugal, ha tocado con grandes como Kurt Rosenwinkel, Lee Konitz y Jason Moran; un gran amigo. Francisco Mela es cubano y vive en Nueva York; actualmente toca con Mccoy Tyner y Joe Lovano y es otro amigazo. Juntos hemos grabado mi primer disco hace 10 años, “Haikus II”, para un sello español. Ellos tienen sus propios grupos y componen mucha música, y además colaboran fertilmente con la comunidad del jazz en los cinco continentes.

   —En La Trastienda, Buenos Aires, vas a presentar el espectáculo “Genovese toca a Spinetta”. ¿Qué significó para vos Spinetta, su música?

   —Con mis amigos formamos un grupo de rock llamado Marca Acme, donde tocábamos música del Flaco cuando teníamos 15 años. A partir de ahí su música y su poesía me acompañaron en momentos muy fuertes de mi vida. Por todo esto, estoy muy contento de poder hacer este proyecto.

   — ¿Qué significó para vos encontrarte con Esperanza Spalding?

   —Esperanza es una persona y una artista iluminada. Ella es una inspiración muy fuerte para mí, una de los mayores talentos que conocí, y una de las más estudiosas y serias también. Además, muy involucrada con organizaciones de derechos humanos y comprometida con el tema de la conservación y protección del planeta.

   —¿Cuál creés que es tu techo como pianista y compositor?

   —El techo es lo desconocido. Lo intocable. Lo que no puede escribirse, lo inescuchable y lo incomprensible. También es lo imposible.

   —¿Y cuál es tu mayor ambición en el mundo de la música?

   —Que haya paz, amor, respeto, igualdad y honestidad entre todos los seres. Esa es mi ambición musical. Estoy muy intrigado por saber cómo suena eso. Los invito a escuchar la pieza que Scriabin estaba componiendo cuando murió: una obra para salvar la humanidad.

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