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Le ponen un arma en la cabeza a un chico de 22 años y lo asesinan en barrio Toba

Tras cumplir el sangriento trámite los cuatro se marcharon. Bogado no los conocía, ni tampoco Edgardo Román. “No eran del barrio”, dijeron testigos directos.

Domingo 19 de Enero de 2014

El barrio Toba, en avenida Rouillón al 4500 en el extremo noroeste de Rosario, es en pleno enero un territorio de fuego. La temperatura trepa bajo ese sol a unos 40 grados y no hay sombras para refugio. En la noche del viernes allí mataron a Mauro Bogado, “Maurito”, de 22 años, en un ataque en el que salvó la vida Edgardo Román G, de 17. Los dos iban montados en una bicicleta de mujer y en la esquina de Aborígenes Argentinos y Pasaje 1845, a metros de calle Campbell, los interceptaron cuatro personas que se movían en dos motos. Luego de hacerlos detener desde una de ellas se bajó un chico joven que, sin decir nada, le aplicó tres trompadas a Bogado. Luego le acercó a la cabeza una pistola 9 milímetros plateada y abrió fuego. La bala atravesó el cráneo. Tras cumplir el sangriento trámite los cuatro se marcharon. Bogado no los conocía, ni tampoco Edgardo Román. “No eran del barrio”, dijeron testigos directos.

   En el barrio aseguran que los agresores no son del lugar, ni pertenecen a un búnker de venta de drogas que se encontraba en las cercanías. Los cuatro asesinos estaban dando vueltas desde las 17 por las casillas de una “villita”, como le dicen quienes la habitan, de Rouillón al 5000 y, si además se cuenta el raro episodio que protagonizó un chico, al que estos cuatro motociclistas lo interceptaron y le pegaron. de la misma manera que a Bogado, y que no fue denunciado. “Buscaban una moto y un bolso. Rompieron una casilla para encontrar eso a la tarde, mostraron el fierro y terminaron matando a Maurito”, dijo el hermano del muerto.

“Una moto y un bolso”. A las 17 cuatro hombres se metieron en un pasillo de la villita. “Patearon la casilla que está al lado de la de Mauro, yo salí y les pregunté que buscaban. «Una moto y un bolso» me dijeron y me mostraron una 9 milímetros plateada. Les dije que ahí no había ninguna moto”, sostuvo uno de los hermanos de Bogado, tomando aire para seguir el relato: “Lo busqué a Mauro, por las dudas, y le pregunto si se había mandado una cagada. Me dijo que no, entonces salimos a la puerta y les marqué a los tipos, que estaban cerca, dando vueltas, y él me dijo que no los conocía, y la cosa terminó ahí”, dijo el hermano de la víctima.

   Pero la cosa no quedó ahí. Uno de los agresores, que tenía un tajo en la mejilla izquierda y vestía una camiseta de la selección argentina, siguió por la zona y mostrando su “fierro”, en tanto Mauro se quedó en su rancho junto a Edgardo Román G. Alrededor de las 18 los dos partieron en bicicleta para el barrio Cabin 9: “Teníamos que ir a buscar una plata”, contó a.La Capital Edgardo Román, el amigo de Mauro, quien en la tarde de ayer estaba vivo por una casualidad de su destino.

Una visión atroz. “Ibamos en la bici, eran como las 9 de la noche, y en eso nos pasan por al lado estos locos con las motos y nos encierran, me hacen parar y a Maurito lo bajan del caño, él iba ahí subido. Le meten tres trompadas y no alcanzamos a defendernos. Ahí uno le pone la pistola en la cabeza y tira, fue una locura, yo no sabía que hacer y empecé a gritar”, contó el chico, que aseguró no conocer a los asesinos. “Estábamos sin fierro, sin nada”, concedió el menor mientras se tocaba la cintura con un ademán, tan nervioso como resignado.

   Luego, se supo que a un chico del barrio estos cuatro hombres también lo encerraron con sus motos, dos Guerrero 110, y lo golpearon mucho. Eso fue cerca de las 19, pero no hubo denuncia policial .

“No se rescató”. Mauro Bogado era muy conocido en el barrio Toba. Vendía helados junto a su hermano y el recuerdo que tienen sus compañeros de escuela es el de “un buen chico Maurito”.

   Pero los años de la escuela quedaron atrás y Bogado tomó otro derrotero. Un amigo de andanzas se conmocionó al saber de su muerte. “Mataron a Maurito! que loco, me acuerdo cuando íbamos a robar al Monumento a la Bandera, al centro, él siempre de caño (armado con revólver) una pena, era buen pibito, pero no se rescató y terminó mal”, dijo. El prontuario de Bogado señala imputaciones por hurto, tres tentativas de robo, encubrimiento, dos robos calificados y amenazas.

   “Mi hermano hace tiempo que salió de la cana, tuvo miles de antecedentes, pero hace como cinco años que no hacía nada. Tenía mujer e hijos y poco a poco estaba trabajando, es más, ahora changueaba con el cirujeo y llevándole agua a los vecinos, le daban centavos por cada bidón”, contó otro hermano de la víctima.

El grito del pibe. Una vecina que vio la escena relató: “La moto medio los chocó y cuando cayeron le tiraron a Maurito y se fueron. No dijeron nada, el otro pibe quedó gritando y la ambulancia tardó como 40 minutos”, aseguró.

   En la humilde vivienda, en la que viven familiares de Mauro Bogado, ayer había sándwiches de milanesa y cerveza. Un vecino tomaba una sangría en la puerta. Otros, mientras compadecían a una mujer a la que habían robado un celular, abrían otra cerveza. Todos esperaban el cuerpo de Maurito, que sería velado allí en la tarde del sábado, cuando el infierno se apoderó del barrio y el agua, como siempre en el verano, escaseaba para las cientos de familias que viven allí, en el barrio Toba.

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