Sábado 30 de Noviembre de 2013
Una pareja sufrió un violento arrebato la tarde de ayer frente a su vivienda de bulevar Avellaneda al 1000 cuando llegaban tras retirar unos 30 mil pesos de una oficina comercial de la que prefirieron no dar detalles. El dinero estaba destinado a una futura transacción comercial, según dijeron las víctimas: Roberto O., de 75 años, y Graciela G., de 60. Mientras ella no resultó dañada, el hombre fue baleado en una rodilla y derivado al hospital Carrasco.
Ocurrió alrededor de las 16 de ayer cuando la pareja detuvo el vehículo en el cual se trasladaban en la puerta de una casa de pasillo de Avellaneda 1045, a pocos metros de San Juan. Graciela descendió portando en bandolera su cartera con el dinero. "Cuando entré al pasillo un hombre de entre 30 y 40 años se metió detrás mio y empujó la puerta, con lo que se metió en el pasillo", comentó la mujer. Y agregó: "Yo le gritaba y forcejeaba para que no me sacara la cartera, pero en eso ví que tenía una pistola tipo 9 milímetros y ahí le dí la cartera".
Al observar la situación desde el auto donde se había quedado para seguir viaje tras dejar el dinero en la casa, Roberto bajó velozmente e intentó meterse en el pasillo para impedir el robo. Para ese momento una moto de mediana cilindrada estaba apostada con otro hombre a la puerta del pasillo.
Un solo tiro. "Roberto intentó entrar ya que la puerta estaba entornada, pero el muchacho que me robó salió a la carrera y cuando se topó con él lo enfrentó", dijo Graciela. Lo cierto es que al toparse los dos hombres, el ladrón gatilló su arma en dirección a las piernas de quien intentaba detenerlo y Roberto cayó herido en la vereda. El ladrón trepó a la moto de su cómplice y circularon por la vereda en dirección a calle Mendoza, bajaron de la acera y emprendieron la fuga.
En tanto, Roberto O., que se domicilia en Gambartes al 1700, fue trasladado al hospital Carrasco, ubicado a sólo 200 metros del lugar, donde le hicieron las primeras curaciones y fue dado de alta a media tarde. La bala le dejó un orificio de salida sin interesar la estructura ósea.
"El barrio está terrible, esta modalidad de venir con una moto y avanzar por las veredas para robar lo que uno tenga es casi de todos los días", sostuvo una vecina del lugar.
Por otra parte, las víctimas descartaron que las hayan seguido desde el lugar del cual retiraron el dinero: "Creo que fue casualidad, nadie sabía de dónde veníamos", dijo Graciela ayer por la tarde.