Lazo amoroso con una deuda agobiante, como los presuntos detonantes
Ella trabajaba como moza en Mc Catering y allí conoció a Sarjanovic. El hace semanas estaba desesperado por dinero que ella le adeudaba.

Martes 08 de Septiembre de 2015

Al abrirse la puerta del 5º B en el edificio de Moreno 511 surgió algo más que el cuerpo arrinconado de Diego Sarjanovic. Lo que apareció también fue exactamente el tipo de desenlace que las personas que lo conocían más íntimamente esperaban. Un final que adivinaban en estricta conexión con unos oscuros desarreglos económicos que habían atormentado a la víctima en sus últimos días y con la mujer que ahora está acusada de provocarle la muerte de una manera asombrosa. Y todo esto comenzó a ser señalado por ese entorno 72 horas antes de que el sorprendente final quedara confirmado. Lo que decía el grupo más allegado a Sarjanovic era que la desaparición estaba ligada indudablemente a Carolina Virginia Saguer. Lo inesperado es que, cuando lo dijeron el viernes, el gerente financiero de Mc Catering todavía estaba vivo.

Es preciso repasar toda la secuencia de lo ocurrido el viernes desde temprano para enfocar esta historia a la vez tan común y tan extravagante. Porque en lo ocurrido asoma una motivación que proviene de los impulsos humanos más elementales, esas que tienen que ver con las aspiraciones económicas y con las pasiones, en este caso entreveradas. No deja de asombrar que muchos parecían conocer de antemano los detalles de esta trama. Los datos sobre la persona que había provocado la ausencia de Sarjanovic y también sus razones.

Los vaivenes de lo ocurrido esa mañana fueron proporcionados por una persona que sabía circunstancias de vida del gerente de Mc Catering debido a que éste se las había contado. El viernes de la mañana Sarjanovic debía encontrarse en el Banco Comafi con Lisandro, otro empleado de Mc Catering, para recibir un dinero. Ese dinero no era de la empresa sino una deuda que Carolina Saguer tenía con Sarjanovic. En esa deuda está explicado el vínculo entre ellos e insinuado también el epílogo de una vida.

Emprendimiento. Carolina empezó trabajando como moza en la empresa de Marta Cura donde conoció a Diego Sarjanovic. Ella luego pasó a la administración hasta que en 2010 se lanzó a un emprendimiento comercial propio vendiendo ropa. Compraba mercadería a proveedores y las vendía a través de representantes propios. Esa relación de compañeros de trabajo derivó hacia un vínculo más íntimo, algo que varios de los próximos a Diego conocían.

La iniciativa comercial de la mujer empezó a dar resultados. Ella puso de manera informal un taller de ropa en su propio departamento de Pellegrini casi Paraguay a la vez que vendía la indumentaria que adquiría a terceros. Pero justamente ahí tuvo su Talón de Aquiles cuando empezó a comprar ropa en grandes cantidades.

El problema fue que algunos cheques librados por la mujer empezaron a rebotar por falta de fondos ante lo que la mujer le pidió a Diego que la ayudara a levantarlos. La familia de Sarjanovic lo había reconocido ayer: el gerente de Mc Catering hacía colocaciones de dinero hamacándose entre mutuales y cuevas donde descontaba cheques y pagarés, y negociaba moneda extranjera.

Al principio los valores rechazados por los bancos a Saguer fueron por montos que Sarjanovic no tuvo gran problema en afrontar. Pero la mujer siguió operando y la rueda fue creciendo. La capacidad de Diego de responder fue mermando y tuvo que acudir a prestamistas. Sarjanovic contó a esta persona íntima que Carolina le prometió que iba a vender un fideicomiso para pagarle lo que le debía.

El día que esa operación se hizo, hace unos dos meses, la mujer apareció con los brazos cortajeados y una herida en la cara. Le dijo a Diego que la habían asaltado llevándose el activo de su venta pero no hizo ninguna denuncia.

Desesperado. Sarjanovic se desesperó: él tenía que devolver capital a prestamistas en un mundillo opaco donde las deudas siempre terminan pagándose de manera cruenta y al contado. Se pasó las últimas cuatro semanas implorando préstamos a sus contactos en el Jockey Club.

Según Sarjanovic ella entonces prometió vender otro fideicomiso lo que ocurrió, de acuerdo a la víctima de esta historia, la semana pasada. La mujer lo citó en el Comafi el viernes para darle 90 mil dólares. Para buscar ese dinero Diego salió del barrio San Eduardo el viernes a las 8 de la mañana en su VW Surán blanca. Luego iría a vender los dólares junto con Lisandro para hacerse del efectivo que imperiosamente necesitaba devolver.

Lisandro esperó a Diego en el Banco Comafi hasta las 12.30. A las 9.31 el gerente financiero habló por teléfono con Lisandro por última vez. Le dijo "esperá, esperá, ya te llamo", como si hubiera encontrado súbitamente a alguien. La llamada fue captada por la antena de Rioja al 1900 es decir que estaba cerca del centro. Como Lisandro sabía de la responsabilidad obsesiva de Diego en relación a asuntos de dinero no tuvo dudas de que algo le había pasado. Luego su familia conocía de las deudas que Carolina mantenía con él que lo habían llevado en los últimos meses a una rutinaria ingesta de psicofármacos para controlar la angustia.

En un bar. En base a esto en el grupo familiar no hubo dudas de que para explicar la ausencia de Diego era preciso escuchar a Carolina. La convocaron al bar El Paso de Pellegrini al 1500 el viernes a las 15. Ella estuvo allí y había varias personas, entre ellas miembros de la familia Cura, dueños de Mc Catering.

Con mínima paciencia uno de los presentes le dijo a la mujer: "Vamos a reconstruir cada paso que dio Diego y cada paso que diste vos. Sabemos que tenías que pagarle 90 mil dólares de un fideicomiso para levantar tu deuda con él. Decinos qué pasó". Ella rechazó entonces haber vendido un fideicomiso pero aceptó que le iba a entregar a Diego en Comafi unos 300 mil pesos que un cliente personal de apellido Avila le acababa de liquidar.

"Danos el teléfono de Avila así constatamos que te pagó", le dijeron. La mujer dijo no tener el número. "¿No tenés el teléfono de un cliente que te paga 300 mil pesos?", le replicaron. "Nos manejamos por mail", repuso ella. "Mandale un mail pidiéndole el teléfono", le insistieron. Ella dijo que no lo haría. Fue en ese momento en que se hizo la denuncia a la fiscal Noelia Ricardi a la que le aportaron el nombre de Saguer por su embrollada versión.

La mujer terminó declarando esa misma tarde del viernes en la comisaría 6ª, donde estuvo una cuñada de Diego que es abogada, y luego en la sede de la Policía de Investigaciones (PDI), donde estuvo hasta las 23. Uno de los efectivos que participó del caso contó a este diario: "Su actitud fue de piedra, enorme control, en ningún momento dejó ver preocupación. Para nosotros era sospechosa pero no había ningún elemento incriminatorio como para que se la privara de libertad".

Fue por eso que a las 23 del viernes Carolina tomó un taxi desde la sede policial en San Luis al 3200 hasta el edificio de Moreno 511. En ese lugar unas horas más tarde, ya en la madrugada del sábado, entre la 1.30 y 2, los vecinos dijeron haber escuchado un escándalo de alaridos. Es el mismo lugar donde se encontraría ayer el cuerpo de Sarjanovic. La fecha de muerte que consigna la autopsia convalida que el crimen fue en ese segmento horario. En ese departamento Carolina y Diego solían encontrarse.

Mail. Carolina es delgada, pelo lacio largo y tez blanca, de 1,55 metro de estatura . Ex jugador de rugby de Jockey, 1,90 metro, más de 110 kilos, a Diego sus compañeros de la promoción 88 del Colegio Maristas le decían "El Borracho" o "Masa" por su imponente físico. ¿Cómo pudo una mujer de contextura tan menuda consumar semejante acto sangriento ante un hombre que le llevaba dos cabezas y la doblaba en peso? ¿Intervino alguien más en el hecho? Nada se puede atisbar hasta ahora. Pero una persona bajo efecto de sedantes o drogas puede ser doblegado por alguien mucho menor. El acto de una persona amartillando a otra 64 puntazos, que parece inconcebible, no es el primer acto humano de su tipo. "Sabemos también que una primera puñalada bien asestada obnubila la capacidad de defensa no importa el tamaño que tenga la víctima", dijo anoche un médico legista a este diario.

Tal vez algo se sepa en la audiencia imputativa contra Carolina. Ella le mandó un mail a su hermana el domingo en el que le relataba su versión. En un tramo del mensaje le refiera que él se puso muy violento en una discusión y asume haberlo matado con un cuchillo para defenderse. Y le anuncia que está yéndose a Mendoza con su madre a suicidarse.

Ese mail hizo que el domingo por la noche la hermana acudiera a la Fiscalía Regional y lo mostrara. Fue la llave que permitió localizar el cadáver unas horas después. Con el seguimiento de su teléfono —intervenido desde la mañana del domingo por la Procuraduría General de la Nación— la detectaron en Las Vertientes, Córdoba. Estaba bajo el efecto profundo de ansiolíticos al igual que su madre. Hasta las seis de la mañana de ayer estaba conectada al sistema de mensajes Whatsapp.

Activo. El domingo a la tarde Diego ya estaba muerto. Pero su teléfono daba señales claras de estar activo. Ivo Sarjanovic, uno de los hermanos de Diego, llamaba a sus contactos en Argentina desde Suiza, donde es ejecutivo de Cargill. "Díganme que está pasando. El whatsapp de Diego está recibiendo los mensajes que le mando", decía. Además el domingo a las 16 alguien cambió la foto del perfil de Diego en Whatsapp. Se supone que llevaba más de un día sin vida para entonces. Ese teléfono móvil no apareció.

Nadie puede descartar que la muerte de Sarjanovic esté conectada a otros nombres propios que tenían vínculos con él en la mesa de dinero que había montado. Ni tampoco que el haya sido un socio comercial de Carolina y no simplemente su prestamista. Pero hasta ahora los elementos de sospecha concretos apuntan, con variada evidencia y una robusta teoría del caso, a la mujer a la que anoche fue a buscar una comisión de la PDI a Río Cuarto.