Lavarse las manos
Esto que escribo es resultado de la desazón que producen las tragedias evitables. No quiero que me invada una bronca que enceguezca el comentario que trato de articular.

Miércoles 14 de Agosto de 2013

Esto que escribo es resultado de la desazón que producen las tragedias evitables. No quiero que me invada una bronca que enceguezca el comentario que trato de articular. Ocurre que, como habitante de esta ciudad y por ende de este país, me siento vulnerado en mis valores y principios esenciales. Valores y principios que muchos rosarinos sí tienen, pero tantos otros no saben qué significan esos conceptos. Esta semana trágica, con dos terribles accidentes, la explosión por un escape de gas con su secuela de muerte y destrucción, y la absurda pérdida de la vida de dos hermanitas en La Vuelta al Mundo en un accidente que se podría haber evitado en el parque Independencia, demuestran una vez más el grado de deterioro en que estamos inmersos como sociedad. Todo es endeble cuando no se cumple con las normas elementales de seguridad, un valor supremo para la vida de las personas. Negligencia, irresponsabilidad es la causa del desastre en calle Salta y Oroño con la triste y patética imagen de dos responsables de la empresa de gas que prontamente se lavaron las manos. Cuando alguien, inmediatamente después de producida la tragedia, hace lo posible por despegarse de semejante catástrofe es porque carece de la dignidad suficiente y de los valores que toda persona de bien debe conservar a la hora de afrontar las consecuencias por ser parte de un engranaje, en este caso, de Litoral Gas. También es penoso escuchar de algunas autoridades municipales cuando dicen, en el caso de La Rueda de la Fortuna, que "han fallado los controles". Siempre ocurren accidentes pero cuando ellos son producto de la desidia y el descontrol nadie se hace responsable y "todos y todas" hacen que están compungidos, devastados por la "mala suerte" de que sobre esta ciudad caigan los peores designios. Pero es que vivimos llamando a la tragedia, como si de un festival de terror se tratara. Siempre adolecemos de lo más elemental: si llamamos a un número telefónico de emergencias de Litoral Gas seguramente tardarán en atendernos, y cuando se dignan a atender no le dan la importancia que amerita un escape de gas. Si pedimos que por favor repare el caño roto de agua que está días y días desperdiciando agua potable no hacen nada para solucionarlo en tiempo y forma. Los cortes de luz, los cráteres en las calles, las veredas rotas, la falta de rampas para discapacitados, el cuarenta (40) por ciento de Rosario sin cloacas y los basurales en los barrios. Lamentablemente, la ciudad turística que sobre fin de año recibirá el circo del Rally Dakar se circunscribe a unas pocas cuadras del centro, y eso no alcanza, hacen falta principios y valores para dignificar a todos los habitantes de esta sufrida "Barcelona argentina".

Enrique Rodríguez Moreno