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Lavagna: "El ciclo político del kirchnerismo está totalmente agotado"

"Es el peor momento de la economía desde que el kirchnerismo es gobierno", sostiene el ex ministro de Economía, pieza clave del Palacio de Hacienda en la primera parte de la gestión de Néstor Kirchner.

Lunes 15 de Septiembre de 2014

"Es el peor momento de la economía desde que el kirchnerismo es gobierno", sostiene el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, quien fuera una pieza clave al frente del Palacio de Hacienda en la primera parte de la gestión de Néstor Kirchner y hoy le da sustento económico al programa que presentará Sergio Massa para las elecciones presidenciales de 2015.

Durante una entrevista con LaCapital, Lavagna (quien estuvo en Rosario invitado por el colegio de graduados de la Universidad Católica) trazó una detallada descripción sobre el proceso de negociación de la deuda, relativizó la promesa de Mauricio Macri de derogar el impuesto a las ganancias si resulta electo presidente y fue imperativo a la hora de hablar del actual proyecto político que encarna en la presidenta de la Nación: "El ciclo político del kirchnerismo con sus estilos prepotentes está terminado".

—¿Cree que la ley que aprobó el Parlamento recientemente puede ayudar a destrabar la crisis por el pago de la deuda?

—Hay que evitar juzgar las cosas de forma aislada. Esta ley tiene una parte positiva, que es que reconoce que el problema principal no está en pagarle al uno por ciento de los fondos buitre, sino que el problema central es mantener ordenado el pago al 93 por ciento de los acreedores. Los mecanismos que usa para resolver el problema son sí bastante primitivos. Había un proyecto mejor del Frente Renovador que tiene un conocimiento detallado sobre el funcionamiento de los mercados internacionales, protege al 93 por ciento pero con mayor capacidad técnica. Esta ley valdrá si mejora la capacidad de negociación en el exterior y eso requiere confianza. Por eso nuestro proyecto incluye la reglamentación del artículo de la Constitución que se refiere a la deuda externa, la creación de una agencia nacional de estadísticos y no este Indec que no es creíble y plantea, además, terminar con los superpoderes presupuestarios. Todas estas cosas son fundamentales para darle credibilidad al proyecto. Argentina, y el gobierno con sus errores, ya perdieron en la Justicia.

—¿Y qué opina usted de ese fallo?

—Ha sido criticado hasta en Estados Unidos, y yo también lo critico. Pero la decisión está y ahora hay que arreglarlo en un proceso negociador, y ese proceso no va a mejorar con una ley floja, y mucho menos si a eso lo rodea de críticas personales a la persona con la que tiene que negociar, que es el juez. Las bravuconadas no sirven. Ni de rodillas, como quieren hacerlo algunos sectores de la derecha argentina, ni con patoterismo. Lamentablemente hay algunos sectores que quieren negociar de rodillas y el gobierno pretende ejercer el patoterismo para mejorar las cosas.

—Suele hablar usted de los ciclos y contraciclos de la economía argentina. ¿Este es el peor momento económico desde que el kirchnerismo es gobierno?

—Sí, sin dudas. El nivel actual de actividad es negativo, de achicamiento. Y además ese achicamiento se viene acelerando. Hace varios años, desde el 2007, que la economía argentina está en un tobogán. En el 2007 la economía estaba en la parte de arriba del tobogán y ahora estamos cerca de pegar con la cola en el suelo. Habrá que ver si pegamos sobre adoquines o sobre la arena. Esperemos que pegue sobre la arena.

—También, por primera vez, hay problemas con el empleo. ¿Es optimista en la salida a este flagelo?

—No, viene empeorando. ¿Cómo podría aumentar el empleo en un momento en que las pymes están agobiadas por la presión impositiva y cerrando? ¿Cómo podría aumentar el empleo cuando industrias más grandes, como las automotrices, están produciendo sólo 200 mil unidades? Mire, el empleo en el sector privado disminuye.

—¿Los acuerdos que propugna el gobierno con las tarjetas de crédito para que vuelva el consumo en 12 cuotas puede generar cambios positivos en la economía?

—Si usted se fija en lo que viene haciendo el gobierno desde hace dos años es implementar estos programas de vivienda, de autos, pero sin ningún efecto. Si a estos programa los pone sueltos, inorgánicamente armados, simplemente para hacer anuncios, no sirven para nada. De hecho ahora la presidenta está discutiendo con la industria automotriz por qué no funciona un programa. No sirven, tienen un efecto tan minúsculo que no consiguen cambiar el ritmo de la economía. La economía viene en caída, está en terreno negativo, y este mes viene siendo más negativo que los anteriores.

¿¿Qué opina sobre la promesa de Macri de derogar el impuesto a las ganancias de los trabajadores?

—No hago comentarios sobre promesas electorales.

—Pero fue una declaración muy importante. Muchos trabajadores están esperando que se tomen medidas sobre Ganancias.

—El país tiene hoy la presión tributaria más alta de su historia. Primero porque el gobierno nacional tiene sus cuentas totalmente desordenadas, y por eso se dio vuelta y le dijo a las provincias "arréglense". Y las provincias se dieron vuelta y le dijeron a los municipios "arréglense". La consecuencia de todo eso es una bola de impuestos que es absolutamente inviable. Todos los partidos quieren bajar impuestos, pero hay que tener cuidado de no prometerle a cada uno de los interlocutores que habrá rebajas. Las rebajas tienen que ser globales. No es cuestión de que si hablo con los del campo les prometo a los del campo, si estoy con los trabajadores les prometo a los trabajadores. Eso es repetir el mecanismo equivocado del gobierno, que es la falta de coherencia global. Las cosas funcionan cuando hay un plan coherente.

—En las encuestas aparece un empate técnico entre Macri, Scioli y Massa. ¿Indica que la Argentina va hacia escenarios de moderación política y económica?

—Argentina va camino a que nadie tenga todo el poder, y eso es una modificación sustantiva respecto de lo que han sido estos años de kirchnerismo. Hoy el Congreso es una mera escribanía que le dice sí al Ejecutivo sin discusiones ni debates. Se va camino a un panorama en las Cámaras donde se necesitará concertación, acuerdo.

—¿Si Massa es presidente le gustaría volver a un cargo ejecutivo?

—Ningún cargo. No quiero ningún cargo. Mi aporte es tomar compromiso con lo que creo que es lo mejor desde el punto de vista de las ideas, de las posiciones cuasi filosóficas, pero también desde la capacidad de gobernar. Con ideología no se gobierna. Se gobierna con decisiones concretas.

—¿Le sorprendió que Reutemann haya dado un paso al costado en la decisión de acompañar a Massa en la provincia de Santa Fe para respaldar una supuesta unidad del PJ santafesino?

—No sabía que había dicho eso. Con Reutemann hemos estado en varias reuniones con sectores del agro. Hasta ahí sé cuál es su posición.

—¿El ciclo político del kirchnerismo está agotado?

—Sí, claramente. Está agotada esta forma de hacer política, prepotente, de no diálogo, de creer que se la saben todas. Esa forma de hacer política está agotada en la Argentina.

—¿Y no es una contradicción que Scioli, con otros modales y otra forma de hacer política, pueda terminar siendo el candidato del kirchnerismo?

—No me meto en las internas. Deje que la resuelvan ellos.

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