Domingo 21 de Marzo de 2010
Las últimas horas de Roberto Camino estuvieron signadas por el temor y, paradójicamente, por la falta de prevención. El ex líder de la barra brava le había anunciado a sus abogados que desde hacía algunos días era perseguido por autos con gente de civil y que eso le preocupaba. Sus familiares incluso fueron más allá y acusaron a los pesquisas de la ex Drogas Peligrosas de ser quienes estaban tras los pasos de Pimpi.
Fue por eso que la tarde del jueves hubo una reunión entre jefes policiales y allegados a Camino. En ese cónclave, en el cual Pimpi panteó sus preocupaciones, le aseguraron que no había abierta "ninguna investigación" por su accionar ni se había ordenado trabajo de inteligencia o persecución sobre su persona. Claro que eso salió de las filas de la policía santafesina y es conocido que esa no es la única fuerza que, en Rosario, investiga el tema drogas. "Habría que ver si alguna fuerza nacional estaba en alguna pista", dijo un vocero.
Ya más tranquilo, Camino fue a visitar a sus padres. Con ellos estuvo un largo rato y les manifestó su preocupación por lo que estaba viviendo. Ante ello el papá le ofreció quedarse a dormir en su casa, pero Pimpi desistió para no originarle problemas y partió hacia su vivienda del Fonavi. Allí recibió el llamado que horas más tarde lo llevó hasta el bar Ezeiza, donde finalmente lo mataron.