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Las tribulaciones femeninas del show "Rococó" que presenta Reinhold en Lavardén

Reinhold actuará junto a María Carámbula, Natalia Carulias, Maju Lozano y Bimbo Godoy. Ellas serán las encargadas de mostrar una especie de lado B de la idea de rococó.

Domingo 24 de Noviembre de 2013

"Es un show de monólogos. Nosotros ahora le decimos stand up, abarcando el punto de vista femenino del mundo masculino y del femenino, con una tendencia a lo destructivo, a lo bestial, a lo bizarro, pero lo siento más trash". Así definió Diego Reinhold al show "Rococó" que se presenta hoy, a las 22, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

Reinhold actuará junto a María Carámbula, Natalia Carulias, Maju Lozano y Bimbo Godoy. Ellas serán las encargadas de mostrar una especie de lado B de la idea de rococó. "Es que uno piensa que va a ver un espectáculo con monólogos femeninos, y que va a ser todo rococó y cursi, y al contrario, es bastante trágico todo. Las chicas traen sus frustraciones de un mundo de mierda en el que viven y eso es lo divertido, ver a cinco mujeres zarpadas", explicó.

Reinhold las irá presentando y sumará su humor en forma de contrapunto. "Yo las voy presentando. De hecho es como que hecho leña al fuego porque incluso me jacto de que no soy mina y estoy contento con esa condición. También voy contando qué opino yo del mundo femenino, con musicales y con rutinas especialmente armadas", afirmó y especificó que los temas que se abordan son "los femeninos, como los hombres, el sexo, el tamaño de la p..., la independencia, la maldad de las mujeres, las drogas".

Ser hombre, añadió el actor, es una ventaja. "Nosotros llevamos las de ganar porque estamos viviendo en un mundo masculino. Ellas son las que protestan porque necesitan combatir el monstruo. Hay como una guerra y esto sería lo que se escucha de un lado".

Reinhold,con una larga trayectoria en cine, teatro y televisión, marcó diferencias entre monólogo y stand up, una forma de humor que se impuso con fuerza en la escena argentina. "Un monólogo puede ser lírico, puede tener altas aspiraciones poéticas, puede ser dicho desde un personaje, puede llevar a imprimir en el espectador un mensaje; en cambio el stand up, va de uno mismo, casi como si uno escribiera una columna de un diario, Tiene algo que es muy personal, altamente identificatorio para el espectador y describe con humor y sarcasmo el mundo cotidiano, que nos rodea, el mundo cercano. No se da por construcciones poéticas. Es jugar con los claroscuros de la vida", resumió.

—Hay humor en televisión, pero en general son participaciones, invitados o comedias...

—Pero es un momento que ya pasó. Es como cuando decían que se había terminado la ficción y vinieron los talk show. La ficción recuperó su espacio y ahora los programas de humor nuevamente están volviendo a aparecer. Creo que este es un período de transición donde se vuelve a recuperar aquella cultura del humor que había estado desaparecida, es cierto, porque había sido desplazada quizás por nuevas formas televisivas, pero que ya caducaron. En ese momento los talk show habían desplazado a la ficción, pero acá lo que había desplazado a los programas de humor no eran los talk show sino el mundo de los bizarros en la televisión. Eso fue lo que hizo el cimbronazo. Para mí era más divertido ver a Guido Suller en persona que ver a alguien haciendo un sketch. No había con qué darle, pero por lo visto ya agotó o evolucionará. No soy de esos que piensan que tiene que haber programas de humor. Me da igual si está Guido Suller o es un programa de humor. Todo vale.

—¿Eso habla de una sociedad que prefiere reírse de la persona y no del personaje?

—Estimo que quienes se prestan al juego saben que asumen un rol, que van más allá de sus particularidades privadas o esenciales; por ahí lo hacen inconscientemente, pero todo el mundo sabe qué está frente a una cámara, y cuando estás frente a una cámara nos sos vos mismo.

—¿Cuál es el Reinhold que aparece ante la cámara?

—En mi caso particular, me da vergüenza, entonces empiezo a operar con estrategias, manipulo, no estoy completamente libre. No es que no me importa que esté la cámara prendida.

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