Domingo 08 de Julio de 2012
Una publicación de arte ha comparado las ventas récord que acaban de finalizar en Londres con el hecho de caminar sobre el agua, aunque las casas de subastas dicen que no hay ningún milagro detrás de los elevados precios que han desafiado el amplio pesimismo económico.
Tres semanas de ventas en Christie’s, Sotheby’s y casas más pequeñas concluyeron el jueves último, y si bien los tesoros más inusuales de un período que va del siglo XIV al presente se vendieron rápidamente, muchos lotes menos deseables no cambiaron de dueño.
Christie’s, la casa de subastas más grande del mundo, vendió obras de arte valuadas por un total de alrededor de 385 millones de libras (600 millones de dólares) y registró récords en artistas como John Constable, Yves Klein y Jean-Michel Basquiat.
Sotheby’s, su rival más cercana, obtuvo 346 millones de dólares, o 411 millones de dólares si se incluye la venta de la colección de Gunter Sachs en Londres en mayo. También estableció un record para el artista español Joan Miró, cuyo óleo “Peinture (Etoile Bleue)” de 1927 alcanzó los 36,9 millones de dólares.
Sin embargo, en la misma subasta, los precios no lograron estar a la altura de las expectativas, subrayando lo que algunos expertos ven como una “desconexión” entre lo mejor y todo lo demás.
La Fundación Europea de Bellas Artes estimó que el mercado de arte tenía un valor de 46.100 millones de euros en el 2011, un crecimiento del 63 por ciento respecto al 2009, cuando se desplomó durante la crisis financiera.
Pero el ritmo de crecimiento se desaceleró en el 2011 respecto al año anterior y fue impulsado en gran medida por China, que superó a Estados Unidos como el mercado más grande del mundo para las antigüedades y el arte.
El mercado chino se está desacelerando. El grupo analítico ArtTactic calculó que las ventas en las subastas de las cuatro casas principales participantes más importantes esta primavera boreal había descendido un 32 por ciento respecto al otoño 2011.
En las ventas recientes en Londres, muchos lotes debieron luchar para alcanzar su estimación más baja, o incluso para lograr ser vendidos.