Domingo 14 de Marzo de 2010
El crimen del futbolista Pablo Conti, ocurrido una semana atrás durante un incidente ocurrido frente a un boliche de la ciudad de Pérez,dividió las aguas y generó sensaciones encontradas en una comunidad que aún no sale del asombro. Están quienes expresan su bronca y su dolor por la absurda muerte del jugador y quienes se solidarizan con Daniel Lungo, el propietario de la disco detenido y acusado de haberle asestado la puñalada mortal a la víctima. También son diametralmente opuestas las versiones de las familias de ambos involucrados en el trágico hecho. Lo cierto es que el crimen polarizó las miradas que tienen los habitantes de la ciudad con relación a los dos principales protagonistas de la historia y esas percepciones se mezclan con la indiferencia de otros..
“Pablo presente. Los pibes”. Dice una leyenda pintada en una vieja pared apenas se ingresa a Pérez. “Nunca te olvidaremos”, reza un graffiti estampado en una pared cercana a la comisaría 22ª. Y más adelante, ya en los muros del boliche donde todo ocurrió, otras pintadas marcan el disgusto y la bronca de los allegados a Pablo Conti: “Lungo y Testa asesinos”, dice una en referencia a los dueños del boliche; “Josué Testa, asesino. Keremos justicia”; “Corsalini (Darío, el intendente de la ciudad) keremos justicia”, dejaron escrito con aerosol en la esquina de Belgrano y 9 de Julio, donde se levanta Galileo.
Los testimonios son diferentes de acuerdo a quien los cuente. Para algunos, Lungo era un “hombre de la noche” que se jactaba de “tener una navaja en el auto”. “No sé lo que le pasó. Es el hijo de un médico reconocido en Pérez. Es el único cirujano de la ciudad y atendió a medio pueblo”, comentó alguien que conoce sus pasos. Para otros, Pablo era “el líder de una banda que se enfrentaba con otros grupos por una disputa territorial”, algo que la familia Conti desmintió con firmeza.
El brutal hecho provocó el relevo del jefe de la seccional 22ª después de diez años de trabajar en esa localidad y del jefe del Comando Radioeléctrico de Pérez por decisión del Ministerio de Seguridad. El desplazamiento de los oficiales se presentó oficialmente como un paso para contribuir “a la investigación del caso”, pero la actuación del ex titular de la seccional fue duramente cuestionada por los parientes de Conti. “Los policías que cumplían un servicio adicional en el boliche y los que estaban en la comisaría 22ª permitieron todo tipo de irregularidades antes, durante y después del asesinato de mi hijo”, aseguró a La Capital Claudio Conti, el padre de Pablo.
Y las respuestas a esos cuestionamientos, algunos vecinos las encuentran en una faceta laboral del médico Angel Lungo, padre del acusado por el crimen. “Siempre fue médico de la policía, trabajaba como forense del pueblo”, aseguraron quienes hablaron con este diario.
El crimen de Pablo ofreció desde el primer día diferentes relatos. Lo que se pudo reconstruir a partir de la declaración de testigos todo se inició cuando un amigo de Conti discutió con Lungo en el interior de la disco Galileo. El pleito se extendió a la calle y allí el muchacho le propinó “una paliza” al dueño del boliche. Entonces, Lungo regresó al local y le comentó lo sucedido a su socio, Josué Testa. Tras ello los dos hombres salieron a la vereda. Ya para entonces Conti y un tercer muchacho habían sido expulsados del boliche por los patovicas. Cuando los dueños de la disco se toparon con el grupo se armó la batahola que derivaría en fatalidad.
Hay testigos que aseguran que Pablo quiso calmar los ánimos y le gritó a Daniel: “Pará, la pelea fue uno contra uno”. Pero el dueño de Galileo no lo escuchó, regresó al local y volvió con una faca en sus manos. El desenlace es conocido. Lungo, según la acusación preliminar, le asestó una cuchillada mortal en el tórax a su contrincanteque intentó frenar la arremetida diciéndole: “Pará que ya me pinchaste. Para qué vamos a seguir peleando”. Tras la puñalada, Testa, según este relado, lo “estrelló contra un árbol”.
Mientras el juez Juan Andrés Donnola avanza con la investigación del episodio, en Pérez las aguas siguen divididas. Aunque de uno y otro lado hay una clara demanda que unifica las partes: Justicia.