Las religiones monoteístas
Con cierto matiz agnóstico vengo leyendo en esta sección exteriorizaciones referentes a la Creación Suprema. Situación que según mis creencias y como nadie tiene la verdad en las puntas de las uñas, con todo respeto mi pensamiento está centrado en una sola Creación.

Sábado 31 de Diciembre de 2011

Con cierto matiz agnóstico vengo leyendo en esta sección exteriorizaciones referentes a la Creación Suprema. Situación que según mis creencias y como nadie tiene la verdad en las puntas de las uñas, con todo respeto mi pensamiento está centrado en una sola Creación. Un ejemplo de los tantos, el demiurgo de Memphis, el dios egipcio Ptah, el de los artesanos, de los arquitectos, de la metalurgia, de la escultura. Creativo por su excelencia y que por su voluntad se creó el Universo, concibiendo en primer lugar al pensamiento y luego el Verbo. Creador de la naturaleza, del hombre, de la fauna y de la flora. El dios de Memphis (Mennefer), antigua capital de Egipto. Su templo allí establecido era Hewet-ka-Ptah, la mansión de los espíritus. En los Textos de las Tumbas y en documentos de la era Ramésida hay referencias de Ptah como responsable de la creación de los dioses y del sol, Ra el de la maduración de la vegetación. Por su alto sacerdocio en Memphis fue llamado el más alto de los directores de los artesanos. Los egipcios veneraban dioses con cabeza de animales y con figura humanas, que se las imaginaban de distintas formas físicas. Ptah era una momia con la cabeza descubierta y de sus vestiduras asomaban sus muñecas y manos. En éstas sostenía un báculo o cetro llamado Uas con la cabeza de Fénix, símbolo de la vida, como también responsable de los ciclos de la muerte y de la resurrección. El protector de la deidad benévola, garante del orden cósmico y de la justicia. En fin, una historia más de las tantas religiones monoteístas que creen en un solo creador.

Roberto Linares
LE 2.303.332