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Las piezas del tablero santafesino

No son verosímiles las declaraciones de dirigentes de toda laya y coloratura cuando dicen que "para las elecciones falta una eternidad".

Domingo 04 de Mayo de 2014

A un año de que se habilite el proceso electoral en Santa Fe, los principales partidos —salvo el PJ— tienen al menos un nombre lo suficientemente instalado en el microclima político para participar de los comicios a gobernador.

El calendario santafesino adelantará sus tiempos respecto del nacional y, de repetirse las fechas de 2011, promediando mayo del año próximo todos los partidos y frentes estarán definiendo sus candidatos. El 2015 amanecerá con un festival de nombres propios: en el distrito santafesino se elegirán intendentes, presidentes de comuna, concejales, gobernador y vice y legisladores provinciales.

No son verosímiles las declaraciones de dirigentes de toda laya y coloratura cuando dicen que "para las elecciones falta una eternidad". Además, todos están hablando con todos por debajo de la superficie tratando de que el paso de los meses no los encuentre al margen de las potenciales boletas. Aquella toma de distancia con la política clásica de rosca, aparatos y prioridad por "estar", que apareció en medio del "que se vayan todos", es una foto ajada de un álbum que nadie quiere ver.

En el Frente Progresista, el socialismo parece haber tomado la delantera nuevamente, al menos en lo que se refiere a la instalación de un candidato. Miguel Lifschitz habla, se mueve y, por sobre todo, hace silencios como quien es candidato a gobernador. Pese a que lejos está el pleno de la dirigencia socialista de concederle una unción entusiasta y uniforme, Lifschitz sabe que superado el aluvión de rumores sobre una candidatura de Hermes Binner a la Casa Gris su nombre es el que mejor talla.

La única disonancia. En el conglomerado socialista la única voz pública disonante a la elección "por consenso y en el congreso del partido" es la de Rubén Giustiniani, para quien el "acuerdo" del que hacen gala algunos dirigentes del partido no es otra cosa que el dedo de Binner. El senador ha repetido en las últimas horas que su sector presentará candidaturas en todas las categorías, aunque sin definir si su lugar en la grilla estará entre los postulantes a gobernador, diputado nacional o intendente de Rosario.

"Pese a lo que diga Rubén, si el candidato a gobernador es Binner todos hacemos mutis por el foro y vamos al lugar que Hermes decida. Pero si el postulante es Lifschitz vamos a dar una interna y, en ese caso, en el Frente Progresista habrá no menos de tres aspirantes a la Gobernación", dijo, a LaCapital, adrenalínico y voluntarista, un dirigente alineado con Giustiniani. El legislador rechazó hace poco una oferta de Pino Solanas para integrar como candidato a vicepresidente de la Nación una fórmula con su par de bancada en la Cámara alta, revisa los números de las encuestas en Rosario y no descarta una postulación a intendente.

Desde el 2011 a esta parte, sin embargo, las acciones de Giustiniani adentro del numen del pesepé han perdido peso, y no pocas referencias encuadradas en el binnerismo y el lifschitzismo le facturan la ausencia de diputados provinciales por su decisión de competir en una interna con el hoy gobernador Antonio Bonfatti. En el camino, se alejó del espacio Eduardo Di Pollina, pieza clave a la hora de articular acuerdos y tejer negociaciones. Pese a eso, Giustiniani sigue caminando a la par del presidente del Concejo Municipal rosarino, Miguel Zamarini, quien intenta dar los últimos bordados a un encuadre que compita en las internas del Frente. Para eso, deberá darle cauce electoral a su alianza en el Palacio Vasallo con Martín Rosúa (UCR), Aldo Poy (PDP) y el veterinario Carlos Cossia. Aspiran allí a sumar las voluntades de María Eugenia Schmuck, Sebastián Chale y, por qué no, Jorge Boasso.

Cerca de Binner parecen no hacerse demasiados problemas por la proyección de las internas. "Habrá lugar y cargos para todos. Hasta se podrían elegir en Santa Fe diputados para el Mercosur", ironizó una diputada nacional.

La opción radical. En el radicalismo, Mario Barletta es la única referencia que por estos tiempos parece dispuesta a darle batalla al socialismo, aunque habrá que esperar los vaivenes de la siempre espesa interna. La UCR decidió postergar para el 1º de junio los comicios para designar autoridades partidarias en la provincia. En su momento, Barletta había condicionado su decisión de ser presidente del partido a un grado de "consenso máximo" que evite fugas a la hora de jugar las cartas con el socialismo. "No sea cosa que después aparezca un (Jorge) Henn conjetural haciendo fórmula con Lifschitz y volvamos a repetir la historia", dicen en el Grupo Escarapela.

Un nombre que también cae muy bien en la mayoría de los dirigentes de boina blanca es el de José Corral, actual intendente de la capital santafesina. Corral, sin embargo, prefiere hacer uso de la opción de la reelección. Para las aspiraciones ucerreístas también será clave el derrotero de las internas nacionales del Frente Amplio Unen. Allí, además de Binner, está la pelea de dos radicales (Julio Cobos y Ernesto Sanz) y el temor siempre presente de que el virus del internismo no contamine la posibilidad de acceso al poder.

También el radicalismo santafesino corre el riesgo de que la conducción nacional partidaria le baje el precio, atento a la competencia nacional con Binner. Cuando se les recuerda que Sanz suele comentar que "el radicalismo conduce el frente nacional y el socialismo el Frente Progresista de Santa Fe" a algunos conmilitones se les eriza la piel. Pero, al margen de sentimentalismos, para imponer una idea contraria alguna vez deberán ganarle una interna al PS.

El macrismo busca aliados. Fuera de la constelación oficialista provincial, vuelve a aparecer Miguel Del Sel como la principal referencia de Unión PRO camino a competir por la Gobernación. Sabedores de que con Del Sel solo no alcanza para desalojar al Frente Progresista del poder, en el macrismo tienden líneas para acercar a peronistas no kirchneristas y a algunos radicales díscolos a los acuerdos con el socialismo.

La misma estrategia es la que el PRO quiere a la hora de articular movimientos en su afán de llegar a la Municipalidad de Rosario. "Tenemos dos candidatos preparados para dar pelea a intendente: Anita Martínez y Roy López Molina. Pero no descartamos una gran interna con todos los sectores opositores, salvo los que se referencian en el ultrakirchnerismo. En el 2015 no habrá espacio para los que piensen ir solos y sean funcionales al PS", apuntó el diputado provincial Federico Angelini, armador macrista en la ciudad.

El PJ busca su lugar. En el peronismo, todo está en ciernes. La novedad estuvo en el aval que el ministro de Planificación, Julio De Vido, le dio a Alejandro Ramos como candidato en Santa Fe, aunque la influencia del decano de los funcionarios K ya no es la misma de otrora.

Al tiempo que los diputados y senadores peronistas intentan darle vigor a un acuerdo político que deje de lado las diferencias de referenciamientos nacionales (hay allí massistas, reutemistas, kirchneristas moderados y ultrakirchneristas), el ministro Agustín Rossi pareció dinamitar esa opción al sostener que el PJ santafesino "es un partido que integra el PJ nacional, que es el principal articulador del Frente Para la Victoria, sostén de Cristina".

Dependerá del formateo la futura presencia en internas de María Eugenia Bielsa —ajena a posicionamientos públicos desde hace meses— y de Omar Perotti, quien descartó en algunas charlas con gente de su entorno la participación en una compulsa que quede sólo restringida al kirchnerismo.

A un año de las Paso que definirán los candidatos, la política santafesina comienza a elongar sus músculos. No se advierten caras nuevas ni estrategias fulgurantes y novedosas en el horizonte inmediato.

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