Sábado 08 de Mayo de 2010
Estoy absolutamente de acuerdo con el contenido de la carta publicada el 29 de abril y con la indignada crítica hacia la jubilación mínima de la Ansés de 840 pesos que recibe el 80 por ciento de los jubilados. Se ignora de manera alevosa el avance inflacionario del país, sumiéndolos en la miseria que el mismo gobierno reconoce a partir de los haberes menores a 1.800 pesos mensuales. Se bautiza esa cifra como "límite de la pobreza" y sin solucionar el tema. El gobierno está enfrascado en batallas políticas sobre otras cuestiones ajenas a las necesidades de los pasivos, que nos sumergen en una clase social desposeída, ciudadanos de descarte sin otro porvenir que la desaparición. Siguiendo el pésimo ejemplo del Estado nacional, en nuestra provincia también se viola impunemente una ley jubilatoria, que es la que la Caja de Profesionales de la Ingeniería, manteniendo a la mayoría de sus aportantes con remuneraciones aún más miserables. Se contradice de esta forma lo establecido por leyes vigentes (la 4.889 y la 6.729), fundacionales del sistema jubilatorio. Estas leyes se cumplieron hasta 1990 y a partir de capciosas interpretaciones se redujo su aplicación correcta hasta llegar los haberes a la mitad de lo establecido en la normativa. En consecuencia, hoy engrosamos las filas de los desposeídos con el pretexto remanido de "aumentar reservas" que beneficiarían a profesionales que todavía no han nacido (para más de cien años) y a costa del sacrificio y la pobreza de los actuales pasivos, que en sus momentos de actividad aportaron ilusionados por una ley que les prometía devolverles ocho veces lo pagado. Los sucesivos directorios han convalidado esta conducta delictiva, convirtiéndose en cómplices responsables del sometimiento de sus colegas al injusto recorte jubilatorio que los lleva a un padecimiento económico que no merecen dentro de un régimen solidario. Sólo nos queda rezar para que la divina intervención escuche nuestras quejas y solucione nuestro grave problema, caprichosamente portergado y arbitrariamente oculto a la sociedad toda.
Carlos Alberto Vallejos
LE 5.974.851