Las obras invisibles
Las intensas lluvias que provocaron las trágicas inundaciones en Buenos Aires y La Plata desataron un vendaval de comentarios, críticas y explicaciones.

Lunes 15 de Abril de 2013

Las intensas lluvias que provocaron las trágicas inundaciones en Buenos Aires y La Plata desataron un vendaval de comentarios, críticas y explicaciones. Dentro de la complicada situación, la ausencia de la temida sudestada del río de la Plata hizo que las consecuencias no fueran más graves aún. Las críticas tuvieron que ver con la utilización que como bandera de propaganda partidaria, ciertos grupos hicieron de la importante ayuda solidaria y popular recibida. También fue censurada una lenta reacción de las autoridades y la edificación inapropiada en la zona, así como la prolongada falta de inversiones y de realizaciones pluviales estratégicas. La ingeniería hídrica es muy compleja y contempla ejecuciones a cielo abierto y bajo tierra. En este sentido, las obras que no se ven como cloacas, acueductos y desagües suelen no ser muy atractivas para algunos presidentes, gobernadores o intendentes, ya que no pueden ser exhibidas día y noche como una autopista, un complejo fabril o educativo, un parque, un puente o la iluminación de una avenida; cosas que sí son motivo de permanente rédito político y prestigio personal. Además, los perturba que un emprendimiento subterráneo exceda el plazo de su gestión gubernativa, en cuyo caso, debería ser inaugurado por otro mandatario, tal vez hasta de distinto signo ideológico. Creo que aquí confluyen negativamente dos aspectos; primero, la falta de visión que les impide priorizar trabajos de ingeniería trascendentes para el bienestar y seguridad de la comunidad (aunque "no salten a la vista"); y segundo, no comprender que si bien la inauguración de una obra podría llevarse a cabo durante el mandato de otra figura política, ella no va a incurrir en un "plagio histórico" desconociendo al verdadero autor y/o iniciador de dicha obra; por propia decencia de quien debe "cortar la cinta", y porque la sociedad, el archivo periodístico y la realidad de los hechos impedirían una lamentable arrogación. Las construcciones invisibles no se ven con los ojos de la mayoría de la gente, pero iluminan con una luz rutilante algunos aspectos de una ciudad moderna y segura. Sólo es cuestión de que se comprenda la importancia fundamental que en pueblos y urbes tienen las obras invisibles.

Edgardo Urraco