Las nuevas licencias de taxis costarán unos 600 mil pesos
El valor del canon era de 383 mil, pero el municipio lo actualizó en diciembre. Taxistas estiman que las 500 chapas podrían salir a la calle recién en marzo

Martes 04 de Enero de 2022

El sellado municipal que se abona cuando se adquiere una licencia de taxis era de 383 mil pesos en 2021, pero aumentó y costará ahora 601 mil pesos. El costo, según la Ordenanza General Impositiva (OGI), se calcula mediante unidades del módulo tributario, que son 21.870, cuyo valor estaba fijado en 17,50 pesos, pero pasó a 27,50 pesos en diciembre con la sanción del nuevo presupuesto.

Esa actualización se aplicará cuando brinden las 508 licencias entrantes en este 2022, 300 nuevas y 208 que estaban en caución. La ampliación se aprobó por ordenanza junto con el último aumento de tarifa y tienen como destino prioritario a los actuales conductores del sistema de taxis rosarino, en un contexto de deficiencia del servicio, en especial los fines de semana y en el horario nocturno.

Las 1.800 personas que se anotaron como interesadas, por el momento solo están preguntando acerca de cómo es la situación. Los pliegos todavía no están disponibles, por lo que no fueron comprados, y esta instancia representa una preinscripción a través de un correo electrónico.

Una vez que se cierre ese proceso, y se lance la licitación pública, la Municipalidad las convocará, pero todo se realizará de manera virtual por el crecimiento de los contagios. Según fuentes oficiales, este contacto está previsto para antes de fin de mes. Pero los taxistas estiman que sucederá recién en febrero, y que los nuevos coches estarán recién en marzo en las calles.

Fuerte inversión

“Va a estar complicada la situación, porque no hay autos para entregar. Tenés que poner un cero kilómetro o un coche que tenga menos de dos años de antigüedad y debajo de determinado kilometraje. Aparte de lo caro que es, no hay autos por el tema del dólar”, explicó Marcelo Díaz, referente de la Cámara de Titulares de Taxis de Rosario.

El dirigente de Catiltar estima que un vehículo nuevo cuesta arriba de 2,3 millones de pesos, a lo que hay que sumarle la adaptación a taxi, la instalación del equipo de GNC, el reloj, pintarlo y el canon. La cuenta arroja unos 3,5 millones.

El sellado podrá pagarse en 36 cuotas, con un pequeño interés financiero establecido por el Banco Municipal. Pero no es fácil sacar un auto en cuotas en este contexto económico, y al menos un 20 por ciento se paga de adelanto, unos 500 mil pesos.

Por otra parte, los titulares manifiestan que será difícil conseguir choferes. “Estamos de acuerdo con que haya más mujeres en el rubro, pero la paridad de género obliga a un titular de taxi varón a poner una mujer al volante, y conseguir puede ser un problema”, advirtió.

Además, adelantó que los peones a los que les darán la titularidad, van a quedar vacantes de los autos que hoy en día están manejando. “¿Cómo vamos a hacer para ubicar conductores en esos taxis que quedan sin chofer?”, se preguntó.

En ese sentido, dijo que la Municipalidad trabaja junto a la Secretaría de Desarrollo Económico que tiene muchos anotados en búsqueda de empleo, y la idea es incorporarlos y formarlos. “Catiltar va a trabajar en conjunto para hacer cursos de capacitación para titulares y choferes. Pero además, vamos a exigir que estas 500 licencias ocupen un cronograma específico del fin de semana”, acotó.

Cuestión de género

Sin embargo, unos 860 preinscriptos son mujeres, que tendrán acceso como mínimo al 50 por ciento de las licencias por la paridad que se fijó en la ordenanza aprobada. “Estamos trabajando sobre la reglamentación, porque tenemos otros requerimientos respecto de las mujeres. La ordenanza se trabajó con perspectiva de género, y queremos que se respete hasta la instancia de aplicación”, explicó María Eva Juncos, creadora de la aplicación She Taxi.

Solamente en la app, hay 207 mujeres que aspiran a tener una licencia para conducir ellas mismas la unidad, y dentro de ese mundo existen diferentes realidades atravesadas por la problemática de género.

Juncos insiste en que la ordenanza apunta a trabajadores, hombres y mujeres, pero los requisitos obstaculizan ese espíritu. “La que es empleada tiene un recibo de sueldo que no es real, por lo que no puede construir un perfil interesante para comprar un vehículo en una concesionaria”, apuntó. Según su relevamiento, casi al 40 por ciento de las conductoras figuran en el Veraz, lo que imposibilita la compra de esa herramienta de trabajo, y muchas son único sostén de familia.

“Tenemos una app que está sobredemandada de trabajo, pero una realidad a nivel papeles que dificulta demostrar capacidad de afrontar el pago. Eso atenta contra la posibilidad de que sean adjudicatarias de las licencias”, agregó.

Por eso, en principio pidieron no pagar el canon, y como no fue satisfecho en la ordenanza, solicitaron que haya una quita, mayor cantidad de cuotas, y que baje la tasa de interés. “Queremos que el Banco Municipal articule un sistema que permita que esto se pueda llevar a cabo, porque si no vamos a tener una ordenanza que es muy linda cómo está escrita, pero muchas mujeres no van a poder acceder porque hay palos en la rueda”, alertó. Por último, dijo que si eso sucede “todo va a caer en más de lo mismo, que es que vayan a flota, o que haya titulares que anotan a su mujer para que después al taxi lo maneje un hombre”.