Martes 28 de Octubre de 2008
"La policía todavía nos acosa, viola a las compañeras dentro de los patrulleros y nos tortura dentro de los calabozos". La denuncia es de Elena Reynaga, secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (Ammar), quien ayer estuvo en Rosario al cumplirse 4 años y 10 meses del asesinato de Sandra Cabrera, la dirigente local de ese gremio asesinada de un balazo en la nuca en 2004. La oportunidad fue propicia para que las meretrices lancen una campaña nacional tendiente a que se esclarezcan los crímenes de 27 de sus compañeras ocurridos en todo el país y "por la derogación de toda ley que persiga a las trabajadoras sexuales".
En Santa Fe, dijo Reynaga, la presecución policial está vigente a pesar de la modificación del Código de Faltas. En ese orden, Claudia Lucero, secretaria de Ammar en Rosario, dijo que el hostigamiento de los uniformados "es más sutil, pero no menos intimidante. Los policías merodean por las zonas rojas, siguen a los clientes y les sacan plata", señaló.
La dirigente de las meretrices rosarinas recordó al respecto dos episodios "preocupantes" ocurridos tras el crimen de Sandra Cabrera. "Una compañera fue amenazada por la policía en Granadero Baigorria y otra chica fue llevada fuera de la zona en la que trabajaba, le exigieron dinero y le dijeron «decile a Sandra que te saque de acá".
Sandra Cabrera fue asesinada el 27 de enero del 2004. Recibió un balazo en la cabeza en un zaguán de Iriondo al 600 en una época en que las meretrices llevaban adelante una campaña por la derogación del Código de Faltas que otorga poder a la policía para perseguirlas.
Acusaciones. Las meretrices reclamaron ayer el esclarecimiento del crimen de Cabrera y aseguraron que la investigación está a punto de cerrarse. Por el caso estuvo procesado el policía federal Diego Parluczyk, sobreseído en noviembre de 2007 por el juez Alfredo Ivaldi Artacho. "El juez miró para otro lado. No tuvo en cuenta declaraciones de algunas compañeras y de un testigo. Además, la trabajadora que vio con quien se fue Sandra (el día del crimen), se tuvo que mudar cinco veces y no la podemos encontrar. Estaba paralizada por el miedo y le dijo al juez que no sabía nada", aseguró Reynaga.