Martes 11 de Septiembre de 2012
Entre el día 5 y 6 del corriente, tuve unos seis llamados aproximadamente a mi celular que no mostraban número identificatorio. Ante la insistencia, atendí, aunque ya me imaginaba que sería para ofrecerme algo. Los señores de Tarjeta Naranja se comunicaban para decirme que ya había una tarjeta disponible para mí y no sé cuántas otras cosas que la indignación no me dejó escuchar. Estoy molesta porque llamaron durante dos días a mi celular, también porque lo hicieron en mis horarios de descanso, pero por sobre todas las cosas me molestó sobremanera que una empresa en la cual jamás pisé ni siquiera su vereda me llamara como una clienta de toda la vida para, ni siquiera consultarme si me interesaba tener una tarjeta, sino para decirme que ya la tenía disponible, e indagando si yo poseía alguna otra tarjeta. Me pregunto por qué tanto atropello a la privacidad de las personas, porque como esta empresa hay muchas que llaman, obviamente restringiendo sus respectivos números. Estoy cansadísima de las molestias que el absurdo telemercado me provoca, a toda hora, en clase, mientras manejo, a la hora de la siesta y demás horarios. Hasta mandan mensajes de texto para ofrecer autos, ¿realmente estas empresas piensan que llamando van a lograr algo? El que desea comprar no se queda esperando una llamada, se moviliza, llega hasta donde desea y lo adquiere, así de sencillo. Por otra parte, me parece que sus speech de venta son absurdos, y muchas veces insolentes e irrespetuosos. Ya no hay privacidad que valga, descaradamente compran bases de datos y llaman a cualquiera. Me alegro mucho que se esté por implementar un registro para que no seamos molestados, porque eso es lo que hace el telemercado, molesta, invade, no respeta. Las empresas telefónicas depositan en una venta por teléfono todo el entusiasmo que no le ponen a la llamada que uno realiza cuando debe hacer reclamos. Sería bueno que nos sumemos muchos al registro "No llame" para que de una vez por todas entiendan que al común de la gente le resulta chocante que lo llamen siete veces al día. Soy estudiante de marketing y ventas, y ese no es modo de vender, mucho menos de captar la atención de la gente, con esos mensajes que no dejan ni respirar al cliente. En ocasiones también suelen molestarse cuando uno les consulta de dónde obtuvieron el número, o quiénes son en verdad y/o de dónde llaman.
Jorgelina Colella