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Las islas se preparan para el verano con unos 20 paradores para todos los gustos

Las lanchas que salen de La Fluvial apuestan a trasladar unas 100 mil personas en la temporada. El traslado cuesta el doble que el año pasado para los fines de semana.

Domingo 24 de Noviembre de 2013

Con buena gastronomía, la posibilidad de acampar o de practicar deportes extremos; las islas frente a Rosario ya se preparan para la próxima temporada de verano. Cruzando el río, en el Banquito San Andrés, La Invernada y sobre el Paraná Viejo, hay una decena de paradores a donde arriban las lanchas públicas que zarpan desde la La Fluvial y Costa Alta y otro número similar al que sólo se puede acceder con embarcaciones particulares. Cada una con su público y sus propuestas que incluyen desde masajes ayurveda hasta fiestas masivas.

Desde el embarcadero de la Estación Fluvial apuestan a trasladar esta temporada unas cien mil personas. Las lanchas salen todos los días, desde las 10 y hasta las 17, hasta los paradores del banquito San Andrés. El traslado cuesta 60 pesos los fines de semana (el doble que el año pasado) y 45 de lunes a viernes.

"La temporada viene muy bien. Hay muchos rosarinos que cruzan a las islas y también muchos grupos de turistas", señala Lucía Caprile, gerenta del complejo ubicado en el Parque Nacional a la Bandera.

Vladimir es el parador "histórico" del banquito. Con una buena playa, cancha de vóley, resto bar y alquiler de sillas y reposeras es un lugar de encuentro tradicional entre quienes buscan sol y arena.

Pero hay otras opciones. El parador Playa Blanca tiene un restaurante especializado en pescado a la parrilla y espacio para acampar. "También organizamos algunos festejos, como el de carnaval o la celebración de Navidad y Año Nuevo", apunta Alejandro, responsable del lugar.

El entorno natural, un bosque de sauces y los 30 metros de playa y arena son los principales atractivos de Playa Hanglin. Luciana, una de sus dueñas, lo describe como un lugar muy tranquilo, con un público familiar al que le gusta disfrutar de la naturaleza. "Ponemos música muy relajada o dejamos el lugar en silencio para que se pueda escuchar el canto de los pájaros", afirma la joven y cuenta uno de los últimos proyectos a poner en marcha: ofrecer masajes ayurvédicos al público.

Para quien prefiera algo más de acción está Wike Kite Beach, un balneario donde funciona también una escuela de deportes extemos náuticos, como wakesk8, winch, freefall o parapentes. Además se puede practicar tela o participar de distintos eventos ecológicos. "Cosas buenísimas", resume María Luz, encargada del lugar.

En la isla La Invernada, frente a la zona de La Florida, están algunos de los paradores que inauguraron allá por los 90 la costumbre masiva de cruzar a las islas. Las lanchas salen desde Costa Alta, pasando el balneario La Florida, todos los días a partir de las 10. El traslado cuesta 35 pesos.

El muelle de Isla Verde es el destino más masivo. Tiene playa, camping, servicio de comedor, vestuarios y parrilleros. Pero su mayor atractivo es su enorme pileta de arena y la ventaja de poder tomar solo todo el día ya que el balneario tiene playas sobre el este, donde está la laguna, y el oeste. Para pasar la noche se cobra 30 pesos por carpa.

"Todo está listo, sólo falta que terminen las clases y llegue la gente", apunta el titular del complejo, Germán Segurado, y espera que la campaña prometida por el municipio para promocionar el muelle de Costa Alta aporte más pasajeros esta temporada.

Desde el embarcadero también se puede acceder a El Pimpollal, el único de los complejos instalados sobre el Paraná Viejo que cuenta con servicio de lanchas públicas. Allí hay playas, un extenso parque con animales de granja y un restaurante que, entre otras cosas, ofrece empanadas caseras al horno de barro.

Se puede pescar, andar a caballo, tomar clases de kayak o disputar un partido de futbol. Para la tardecita, fogón y rondas de mates, y por la noche dos veces por temporada se celebran las Clubbing Party Island, fiestas masivas que pueden albergar hasta 2 mil personas.

Agustín está al frente del emprendimiento desde hace siete años y asegura que cada temporada "crece la cantidad de público que llega a las islas", impulsada principalmente por el crecimiento del parque náutico.

Incluso, resalta, en el lugar ya se realizan numerosos eventos empresariales y despedidas de año. Las mejores, afirma, son las celebraciones de luna llena, cuando la comida se acompaña con música brasileña.

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