Las huellas que dejamos
"Dejamos huellas", dice el senador Carlos Reutemann. Y es cierto. Pero también ha dejado pisotones, de los que intenta, constante e infructuosamente, desprenderse. Dentro de esta categoría, podemos recordar al amigo personal, devenido senador por su imposición, y que tuviera que renunciar tras un escándalo judicial.

Jueves 25 de Junio de 2009

"Dejamos huellas", dice el senador Carlos Reutemann. Y es cierto. Pero también ha dejado pisotones, de los que intenta, constante e infructuosamente, desprenderse. Dentro de esta categoría, podemos recordar al amigo personal, devenido senador por su imposición, y que tuviera que renunciar tras un escándalo judicial. "No estoy en los calzoncillos de Massat", se desprendió Reutemann. También a Verónica Reutemann, sobrina nombrada su secretaria personal, investigada por malversación de fondos públicos. "Nadie elige a la familia", fue el volantazo. Una denuncia por omisión de datos sobre su patrimonio terminó en un "se me olvidó, mi contador no me dijo". La brutal represión en diciembre de 2001 mereció un "yo no di orden de matar". La fatal inundación de la ciudad de Santa Fe, producto de una obra inconclusa pero inaugurada, mereció un "a mí nadie me avisó". El Banco Provincial entregado a dos hermanos ya procesados, a quienes "no conozco", una ley de emergencia económica que les confiscó una parte de los sueldos y jubilaciones a los empleados provinciales son otros ejemplos de estos pisotones. Recordemos también la resignación como gobernador de porcentajes de coparticipación durante el gobierno menemista, quizá agradeciendo la esponsorización del riojano para su carrera política. Llama entonces la atención que, habiendo entregado recursos propios a favor del gobierno central en desmedro de los intereses de Santa Fe, el nombre de su expresión partidaria haga usufructo de la palabra "federal". Sin embargo, en el Senado de la Nación sus huellas no son tantas. Después de casi 6 años de trabajo legislativo en tándem con su copiloto Roxana Latorre, presentó solamente un total de cuarenta y tres proyectos de ley, de los cuales nueve son reiteraciones, entre ellas la de la creación del Parque Regional Alto Delta, una iniciativa que no le es propia aunque se intentó que así pareciera. Esto nos da un promedio de menos de tres proyectos anuales presentados per cápita, una magra performance para quien dice defender los intereses de nuestra provincia. A esta escasa producción, que se repite en su casi nula actuación como orador en el recinto, se le debe agregar un absoluto desinterés por informar a sus conciudadanos santafesinos sobre su trabajo, ignorando así sistemáticamente el derecho que tenemos (y la obligación que tiene) a que se nos rinda cuentas de su gestión. Ante tanto silencio anterior, llama la atención ahora, ante la posibilidad cierta de no clasificar en la "pole position" en su carrera presidencial, verlo transitar por todo programa radial o televisivo, político y no tanto, tratando de explicar que solamente es una víctima de una propaganda totalitaria y sucia que intenta perversamente convertir sus huellas en los pisotones que se niega a reconocer. La representación institucional de los intereses provinciales merece otro tipo de actitud política, con coherencia entre el decir y el hacer e informando al pueblo santafesino qué se hace por su bienestar. Poco de esto se encuentra en las huellas del senador Reutemann. ¿Será que los santafesinos debemos cambiar de cubiertas en esta competencia?

Carlos A. Pelozzi,

DNI 8.284.923

cpelozzi@grupodelrosario.com.ar