Las hormigas del gobernador
El bombero pregunta: "¿Cómo comenzó el incendio?". "No sé", responde la víctima. "Estaba en llamas cuando me acosté". Charly García lo escribió basándose en un suceso real, pensando que contaba algo novedoso. Si hubiera vivido en Rosario no le hubiera llamado la atención.

Miércoles 13 de Enero de 2010

El bombero pregunta: "¿Cómo comenzó el incendio?". "No sé", responde la víctima. "Estaba en llamas cuando me acosté". Charly García lo escribió basándose en un suceso real, pensando que contaba algo novedoso. Si hubiera vivido en Rosario no le hubiera llamado la atención. La casas de la familia del gobernador de la provincia y las de todos sus vecinos en la zona comprendida entre Oroño, Lagos, San Luis y Pellegrini, están próximas a derruirse. ¿Por qué? Simplemente porque hace más de cinco años la plaga de las hormigas ha avanzado tanto que está devorándose los cimientos de nuestras propiedades. Se han metido en las heladeras, en los paquetes cerrados de galletitas, y en sólo 20 segundos convierten una miga de pan imperceptible en un hormiguero sobre la mesada, la heladera o la cuna de nuestro bebé. No son pocos los ingenieros y arquitectos que ya anunciaron este problema y el peligro que implica, además del insoportable modo de vida al que nos obliga. La pregunta que me aterra es: ¿si un gobierno es tan inepto que no puede terminar con un hormiguero en el barrio del que obtiene gran cantidad de sus votantes, cuánto podrá hacer por temas realmente complicados como la seguridad? Perdiendo sin pelear otra batalla, esta vez ante insectos insignificantes, el intendente de Rosario y el gobernador de Santa Fe hacen parecer a De la Rúa más hiperactivo que Ricardo Fort.

Oscar Bianchi bianchiom@gmail.com