Las heridas del tiempo perdido
Nuestro tiempo para conocer la crisis económica fue corto y esa demora nos lastimó.

Domingo 08 de Julio de 2012

Nuestro tiempo para conocer la crisis económica fue corto y esa demora nos lastimó. A fines del 2011 se desnudó un retroceso ya olfateado por el pueblo y vaticinado por los índices específicos. Este país es tremendamente rico con riqueza permanente pero ahora estamos pobres como Estado. Pobres frente a la opinión pública, los organismos económicos mundiales, los acreedores, los inversores, las necesarias reservas. El argumento del golpe desestabilizador esgrimido para esconder bajo la alfombra gruesos errores es totalmente inconsistente. No existe elemento alguno que justifique un acto de esta naturaleza. Tenemos un gobierno democrático en una república representativa y federal. Merece respeto. Hay urgencias económicas previas a ideas de re-relección, de celos políticos-sindicales e inequidad en la distribución de la riqueza. Hay que aggiornar el sistema de licencias no automáticas para importar (la industria necesita imperiosamente elementos importados para funcionar), hay que concretar exportaciones urgentes para ingresar divisas (por ejemplo, hay dos millones de toneladas de maíz para exportar sin desabastecer el consumo interno), debe otorgarse un valor oficial a nuestro peso para enfrentar la divisa estadounidense, detener el drenaje de divisas y conocer la real inflación, hay que reducir al máximo los terribles déficits de Aerolíneas Argentinas, eliminar viajes comerciales con incierto resultado, acelerar la búsqueda de potenciales acompañantes para apurar la extracción de hidrocarburos nacionales. Los últimos índices arrojan fuertes caídas en todos los rubros: construcción, automotriz, minorismo, alimentación, vestimentas. Hay menos días de trabajo, suspensiones, vacaciones adelantadas, cierre de establecimientos hospitalarios y educativos, actos de protesta originados en descontento salarial, desdoblamiento de aguinaldos. El Poder Ejecutivo nacional debe rodearse de muy buenos asesores, delegar responsabilidades. Una sola mente, una sola voluntad por mas férrea que sea, un solo cuerpo físico para atender tantos traslados, viajes y disputas no alcanza en Argentina ni en ninguna otra parte del mundo. Se necesitan personas útiles y capaces de cualquier signo político para armar el equipo conductor de este cambio. Si no va a ser así, las heridas del tiempo perdido nos lastimarán más profundamente que ahora.

Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531