Las Fuerzas Armadas
La destacada de la semana. En mi carta anterior me limité a traer a colación el caso de Costa Rica porque Jorge Augusto Cardozo iniciaba una carta apológica de las FF.AA. Argentinas afirmando que "todos los países cuentan con FF.AA.". No realicé la apología de ese país, y tampoco realicé una argumentación comparativa respecto al nuestro.

Viernes 12 de Febrero de 2010

En mi carta anterior me limité a traer a colación el caso de Costa Rica porque Jorge Augusto Cardozo iniciaba una carta apológica de las FF.AA. Argentinas afirmando que "todos los países cuentan con FF.AA.". No realicé la apología de ese país, y tampoco realicé una argumentación comparativa respecto al nuestro. Me limité a desmentir tan falsa aseveración y a dar unos cuantos datos históricos fácilmente comprobables del caso. Como por tradición, educación y convicción soy antimilitarista, agregué el caso Malvinas, demostrando la total ineficacia e inutilidad de nuestras FF.AA., que pese a los deseos de Cardoso y otros muchos, la Argentina perdió, con las lamentables consecuencias anotadas. La mentalidad futbolera de los argentinos no conviene aplicarla a los conflictos bélicos (el seleccionado jugó magníficamente. Claro, pero perdió por goleada). Existe otro ejemplo histórico y relativamente no tan lejano. Alemania se preparó militarmente desde el fin de la Primera Guerra hasta la Segunda. En ese momento Alemania era por lejos la más formidable máquina bélica que jamás había existido. Por diversas razones Inglaterra no estaba preparada para enfrentarla; sin embargo, los alemanes nunca pusieron un pie en territorio inglés. La Batalla de Inglaterra fue un triunfo mayoritario del espíritu cívico. No fue un triunfo militar. Baste recordar la retirada de Dunkerke y la resistencia de los habitantes de Londres. Las guerras son siempre ganadas por los civiles. Son quienes los milicos mandan al frente. La guerra de las Malvinas es un ejemplo palmario y puso en evidencia numerosos actos de cobardía e irregularidades, por decirlo de alguna manera, de los militares de carrera. Ya lo he manifestado anteriormente: soy vendepatria, extranjerizante rojo y confieso que mi actividad musical es una cortina de humo. En realidad soy miembro del M15, algo así como un James Bond cipayo.

 

Cristián Hernández Larguía

LE 3.687.935