Lunes 15 de Agosto de 2011
Las favelas de la ciudad brasileña de Río de Janeiro, asociadas con la más extrema miseria y peligrosidad, se están convirtiendo en puntos de atracción para cada vez más turistas que suben a las sierras "pacificadas" por el Ejército para admirar la "cidade maravilhosa" desde otra perspectiva.
Según un reporte publicado ayer por el diario Folha de Sao Paulo, el interés turístico por las favelas cariocas crece día a día a partir de la implantación de dos programas instaurados por el gobierno provincial: el de las Unidades de Policía Pacificadora (UPPs) y el Favela Top Tour, con los cuales se erradicó —al menos parcialmente— al crimen organizado y se promovieron las favelas como punto turístico que había que aprovechar.
Las UPPs, que hoy se encuentran enclavadas en la mayoría de las favelas, son unidades de la policía comunitaria que desarticularon las cuadrillas del narcotráfico y los grupos de exterminio —integrados por policías— que controlaban los barrios, les "devolvieron" el territorio a sus residentes y plantaron bandera en rincones a los que antes ni siquiera se podía ingresar.
La primera UPPs fue instaurada en 2008 en el morro (cerro) Dona Marta, en Botafogo.
Desde entonces, las UPPs fueron expandiéndose y actualmente la mayoría de las favelas cariocas, entre ellas la legendaria Cidade de Deus -que dio nombre a la película homónima dirigida por Fernando Meirelles-, poseen una o varias de estas unidades militares que trabajan con un perfil social volcado a la comunidad, y que, según datos oficiales, lograron erradicar el crimen organizado en la mayoría de los barrios donde se hacen presentes. De la mano de la "pacificación" que llevaron o intentan llevar las UPPs llegó el programa Favela Top Tour, mediante el cual se formó a jóvenes de la comunidad para convertirse en guías turísticos comunitarios que acompañan a los visitante en su recorrido por las barriadas.
El programa también incentivó a los residentes a aventurarse en el negocio turístico, lo que hizo que surgieran lugares donde se puede aprender a bailar samba y disfrutar de espectáculos musicales, comprar recuerdos o realizar paseos por los laberínticos corredores que serpentean los cerros abriéndose paso entre la caprichosa arquitectura y distribución de las viviendas. En lo alto de los cerros sobre los que se yerguen las barriadas, el visitante puede disfrutar además de platos típicos como la feijoada con una caipirinha. El paseo en teleférico, que atraviesa varias favelas agrupadas en el antes peligrosísimo Complexo do Alemao, permite al turista apreciar buena parte de la ciudad desde lo alto y es una de las actividades que no faltan en la agenda de los extranjeros.