Las Farc entregaron a un político colombiano tras 7 años de cautiverio
Villavicencio, Colombia. — Las Farc liberaron ayer en la selva de Colombia al ex gobernador Alan Jara, en la continuación de un proceso unilateral de entrega de rehenes con el que la guerrilla busca facilitar un acuerdo de intercambio de secuestrados por rebeldes. 

Miércoles 04 de Febrero de 2009

Villavicencio, Colombia. — Las Farc liberaron ayer en la selva de Colombia al ex gobernador Alan Jara, en la continuación de un proceso unilateral de entrega de rehenes con el que la guerrilla busca facilitar un acuerdo de intercambio de secuestrados por rebeldes. El político, de 51 años, quien estuvo secuestrado durante más de siete años y fue entregado a una misión humanitaria, formaba parte de un grupo de rehenes que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) buscan intercambiar por 500 rebeldes presos.

Es el quinto rehén que liberan desde el domingo las Farc, que ofrecieron también entregar a la misión humanitaria esta misma semana a otro político secuestrado. "En la zona rural del departamento del Guaviare las Farc entregaron a la senadora Piedad Córdoba y a delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) al ex gobernador del Meta, el doctor Alan Jara", dijo un comunicado del organismo humanitario.

Jara fue entregado en un lugar de la selva del sur del país a una misión humanitaria liderada por Córdoba y que contó con el apoyo logístico de Brasil, después de que se superó un inconveniente que surgió con la liberación de cuatro efectivos militares el domingo.

Emotiva bienvenida. Sonriendo, con una gorra oscura y cargando en la espalda una mochila con sus pertenencias, incluyendo una olla, el político se fundió en un emotivo abrazo con su esposa Claudia Rugeles y su hijo Alan Felipe, segundos después de que el helicóptero brasileño aterrizó en el aeropuerto de Villavicencio. "Estoy libre. Ya descansé 7 años y medio, ahora a trabajar. Tengo dos problemas de salud, pero del resto estamos bien", dijo con el rostro algo demacrado el ex gobernador en sus primeras declaraciones a la prensa, luego de caminar algunos metros en compañía de sus familiares. Para la liberación de Jara, las fuerzas armadas suspendieron sus operaciones en una extensa zona selvática, incluyendo los sobrevuelos de aviones militares.

Con la liberación unilateral, las Farc buscan ganar espacio político e imagen internacional después de los golpes recibidos de parte de las fuerzas de seguridad, que incluyeron las muertes de importantes líderes, el rescate de la política Ingrid Betancourt y la deserción de miles de combatientes, según analistas.

Clases de inglés en la selva. El político fue secuestrado en julio de 2001 cuando regresaba en un vehículo de las Naciones Unidas (ONU) a Villavicencio, después de asistir a la inauguración de un puente. De acuerdo con testimonios de efectivos militares y de políticos liberados en los últimos meses por la guerrilla, Jara dedicó la mayor parte del tiempo a enseñar inglés a otros rehenes con los que compartía el cautiverio.

Para las próximas horas se espera la entrega a la misma misión humanitaria del ex diputado del departamento del Valle Sigifredo López, después de casi siete años de cautiverio. Tras esa entrega, en poder de las Farc quedarán 22 rehenes, todos militares. Cuando el grupo guerrillero ofreció la liberación, en diciembre de 2008, dijo que lo hacía como gesto de paz para "generar condiciones favorables al canje humanitario" de rehenes por rebeldes.

Las liberaciones de los últimos días ocurren casi un año después de que entregaron a seis políticos en dos fases a una misión liderada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

El gobierno y la guerrilla mantienen posiciones radicales que han impedido poner fin al drama de los rehenes, algunos de los cuales llevan más de 11 años secuestrados en la selva en medio de un violento conflicto interno que azota al país.

Zona desmilitarizada. Las Farc exigen que Uribe retire sus fuerzas armadas de una región montañosa de 780 kilómetros cuadrados para establecer una zona de seguridad en la que sus delegados y los del gobierno se reúnan a negociar un acuerdo de rehenes. Pero el mandatario, que con el apoyo de Estados Unidos lidera una ofensiva militar contra la guerrilla, se opone con el argumento de que el grupo rebelde busca sacar ventaja de una zona estratégica para el tráfico de drogas y de armas.