Sábado 09 de Marzo de 2013
Las elecciones de los pontífices siempre han provocado expectación e interrogantes en los fieles. Por más que los cardenales invoquen al Espíritu Santo para su decisión, la Iglesia Católica está integrada por personas de carne y hueso y de allí que no puedan desprenderse los cónclaves del costado político, escenario de tensiones cuya resultante define el rumbo que tomará la institución de 2.000 años.
Así, los más avezados vaticanistas hacen sus pronósticos en el terreno barajando candidatos según sus trayectorias y actitudes. Empero, en medio de los más sesudos análisis, se filtran datos muy reveladores que desconciertan y disparan suspicacias, como la aseveración del sastre colombiano encargado del ajuar del próximo pontífice, que aseguró que la Santa Sede le encargó tres "para hombres altos, del tipo europeo".
De todos modos, los observadores infieren una "lucha sorda" entre dos grupos con mayores posibilidades de imponer su visión: los purpurados europeos y los americanos.
Para Sandro Magister, vaticanista del semanario italiano L'Espresso, para el próximo papado los candidatos con mayores chances son tres y provienen del norte de América: dos estadounidenses y un canadiense. El que lleva las preferencias es Timothy Michael Dolan, arzobispo de Nueva York, 63 años, dueño de un empuje y una determinación desbordantes, aunque (siempre según Magister) el arzobispo de Boston, Sean Patrick O'Malley, 69 años, con sayo y barba fraile capuchino, ostenta suficientes pergaminos para aspirar al trono de Pedro.
En tercer término aparece el cardenal canadiense Marc Ouellet, un franciscano de matriz ratzingeriana como los dos anteriores y de un carácter similar, aunque su candidatura palidece ante las otras.
América presenta más aspirantes. En San Pablo brilla la gestión pastoral de Odilo Pedro Scherer, de 64 años. Hijo de emigrantes alemanes, estuvo durante años en Roma al servicio del cardenal Giovanni Battista Re cuando éste era prefecto de la congregación para los obispos, y que hoy forma parte del consejo cardenalicio de vigilancia sobre el IOR, el "banco" vaticano presidido por el actual camarlengo, Tarcisio Bertone.
Fuera de las Américas, el cardenal filipino Luis Antonio Tagle, de 55 años, es depositario de las esperanzas de numerosos fieles. Y desde ya que suena como candidato el cardenal ghanés Peter Kodwo Appiah Turkson, de 64 años, quien tiene el raro récord de ser el primer postulante a Papa con una campaña publicitaria callejera en Roma, insólitamente concretada hace pocos días con posters pegados en las calles.
Desde el grupo europeo se esgrime una lista de tres nombres: el cardenal de Milán, Angelo Scola (71 años); el ministro de Cultura del Vaticano, cardenal Gianfranco Ravasi (70 años) y, con menos "chances", el arzobispo de Florencia, Giuseppe Betori (65 años).
Para Philip Pullella, veterano vaticanista de la agencia de noticias británica Reuters, no hay aún un claro favorito, y se hace eco de cónclaves pasados.
Joseph Ratzinger fue elegido en 2005 como un "Papa de transición" cuyo reinado sería corto, sin grandes cambios, preparatorio para otro transformador. Benedicto cumplió con las dos variables: se recostó en el ala conservadora de la Iglesia y renunció pasados ocho años de su elección, período breve si se lo compara con el de su predecesor, Juan Pablo II, ahora beatificado, que estuvo en el trono de Pedro durante 26 años.
Desde la renuncia de Benedicto mucho se habló sobre la necesidad de revitalizar una Iglesia Católica que paulatinamente "pierde buena parte" de sus 1.850 millones de fieles y que fue fuertemente sacudida por escándalos promovidos por sacerdotes. Pero, los detractores deben observar el planisferio para esgrimir tales argumentos: mientras la cantidad de creyentes languidece en el Viejo Mundo, se ha incrementado exponencialmente en América, y particularmente en Estados Unidos, a punto tal que de esa nación sale, porcentualmente, la mayor cantidad de fondos que recibe la curia romana.
La cuestión pone de manifiesto la tensa espera por el próximo pontífice. ¿Será uno que no pertenezca a la curia romana, que lleve adelante un reordenamiento de la Iglesia corrigiendo defectos, o uno que mantenga la tradición y la doctrina a rajatabla?
Los cónclaves son uno de los casos que demuestran que los designios de Dios son insondables.
Aunque algunas cuestiones no se tuercen fácilmente. Si el análisis se atiene a lo ocurrido en cónclaves anteriores, de haber una votación con un favorito en cantidad de votos, la elección será rápida. Pero varios cardenales han adelantado que en esta oportunidad será diferente y que los votos serán "muy meditados".
Según lo poco que se ha filtrado del cónclave de 2005, desde el martes entrante se presentará una situación similar. Ese año, los votantes eran 115, como ahora, con el umbral de los dos tercios necesarios para designar a un Papa en 77 votos.
A título ilustrativo, según esas indiscreciones que no podrán ser confirmadas, en la primera votación Ratzinger obtuvo 47 votos, el cardenal argentino Jorge Bergoglio 10, Carlo Maria Martini 9, Camillo Ruini 6, Angelo Sodano 4, Oscar Maradiaga tres, y Dionigi Tettamanzi dos.
En la segunda votación, los cardenales que no habían votado a Ratzinger fueron obligados a polarizarse. Los votos de Ruini y de otros confluyeron sobre Ratzinger, que subió hasta los 65 votos, mientras los votos de Martini y otros oponentes fueron a Bergoglio, que llegó a 35.
En el tercer escrutinio la polarización se acentuó. Ratzinger obtuvo 72 votos y Bergoglio 40. Al primero le faltaba poquísimo para alcanzar el quorum, pero los 40 votos de Bergoglio eran suficientes para bloquear su elección. Si hubieran sido confirmados en escrutinios sucesivos, la candidatura de Ratzinger no habría tenido más futuro.
Pero los 40 votos de Bergoglio eran heterogéneos y se diluyeron.
En la cuarta votación Ratzinger alcanzó los 84 votos, mientras Bergoglio había bajado a 26. La última palabra estaba dicha.
Precisamente anoche, el cardenal arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, auguró un cónclave corto y no descartó que el próximo Papa venga de América latina. "Me auguro un cónclave corto, pero no sabemos. Vamos a ver. Ojalá sea un cónclave corto", dijo Urosa en Roma, después de celebrar una misa por el fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez.
Urosa aseguró que se buscará un Papa que impulse "la renovación interna de la Iglesia y la presencia más viva de la Iglesia en el mundo".