Las dos caras de Rosario
Rosario realmente es como una moneda, tiene dos caras: por un lado la Rosario turística, que pretende mostrarse imitando arquitectónicamente a Barcelona, con parques y paseos bien arreglados, iluminación suficiente, calles y veredas delineadas y galardonados centros culturales; en fin, toda una infraestructura que denota una importante inversión pública.

Domingo 10 de Mayo de 2009

Rosario realmente es como una moneda, tiene dos caras: por un lado la Rosario turística, que pretende mostrarse imitando arquitectónicamente a Barcelona, con parques y paseos bien arreglados, iluminación suficiente, calles y veredas delineadas y galardonados centros culturales; en fin, toda una infraestructura que denota una importante inversión pública. El embellecimiento necesario para una exposición turística (y de lo cual me siento orgulloso). Pero fuera de esos lugares estratégicos, se encuentra la otra cara de Rosario, una Rosario pobre, con barrios donde aún perduran las zanjas, donde no hay alumbrado y es escasa la recolección de residuos; donde las calles parecen las ruinas de una ciudad bombardeada (algunas ni siquiera se terminaron de pavimentar), donde a veces no transitan los colectivos de línea, con zonas que exponen una miseria indigna que escapa de la vista y accionar de las autoridades. Y es esta la parte de la ciudad de la que nadie se acuerda, que está alejada del centro urbano-turístico y de las principales avenidas, donde no se ve casi la GUM, y que bien se oculta en las campañas electorales. La misma hipocresía de siempre. La distribución del dinero público debería ser más pareja e igualitaria y menos selectiva. Los barrios también existen.

Martín Rodríguez

m_rodriguezluna@hotmail.com