Las dos caras de la moneda
A raíz de la violencia desatada en Rosario la semana pasada llegaron representantes oficialistas y de movimientos sociales para criticar "in situ" esos hechos. Era deductible que esta situación daba la medida para politizar el letargo gubernamental santafesino...

Martes 29 de Enero de 2013

A raíz de la violencia desatada en Rosario la semana pasada llegaron representantes oficialistas y de movimientos sociales para criticar "in situ" esos hechos. Era deductible que esta situación daba la medida para politizar el letargo gubernamental santafesino, la libertad de movimientos del narcotráfico y el pobre accionar de la policía provincial. Me llamó la atención el espacio periodístico concedido a Hebe de Bonafini, inefable obsecuente del cristinismo, lanzadora de obscenidades contra los opositores al oficialismo y aplaudidora en todos los actos que el gobierno considera como mérito propio. Esta anciana a quien respeto en su irreparable dolor de madre por la pérdida de sus hijos a manos de la dictadura tiene una inmensa deuda con la ciudadanía argentina (nosotros). Dijo oportunamente: "Cuando desaparecieron mis dos hijos, entre morir ó vivir elegí vivir. Transformé dolor en lucha. Esta ama de casa que cocinaba, planchaba, lavaba, se fue transformando en madre de mil hijos". Ahora debe reconocer que erró fieramente el camino al seleccionar sus hijos putativos, siguió errando cuando cargó sobre sus espaldas la Fundación Madres de Plaza de Mayo obteniendo del gobierno una cifra cercana a los mil millones de pesos para construir casas que no están. Debe explicarnos a todos los argentinos que pasó con esas tremendas cifras cuyo destino permanece en el anonimato al igual que la compra de un costoso departamento en el centro porteño a nombre de su hija. Cuando pueda justificar el paradero de cada peso recibido tendrá la conciencia tranquila y podrá venir a Rosario para acusarnos de que esta es una zona liberada para los narcotraficantes. No puedo dejar de comparar su comportamiento frente a la estatura moral de la ciudadana ilustre de Buenos Aires Margarita Barrientos quién, silenciosamente y desde hace quince años, se sacrifica para alimentar diariamente a mil seiscientos niños en el Comedor los Piletones rechazando cualquier colaboración en dinero y/o oferta política. Solamente acepta donaciones de alimentos para las comidas de sus niños.

Rubén Mario Baremberg / DNI 6.012.531