Lunes 03 de Enero de 2011
Ya estamos en 2011. Una etapa cíclica que fenece y otra que se inicia, misión encomendada a Jano, quien según la mitología romana es el encargado de abrirle las puertas al Sol todas las mañanas y de cerrarlas todas las noches. Este dios, representado por dos caras (una mira hacia el oriente y la otra hacia el occidente) para mantener el eterno equilibrio del Cosmos. Además, dotado al mismo tiempo de la virtud de ver el pasado y el futuro, como también del poder de tomar decisiones gubernativas para aquellas almas que llegan a la Tierra gracias a los nacimientos del solsticio de verano, y dejar en libertad a las almas que abandonan sus cuerpos físicos. Por ultimo, prestó su nombre para denominar el primer mes del año "Ianuarius" en latín, January en inglés y enero en nuestro idioma. El sociólogo y politólogo francés, Maurice Duverger, dice que el político por su forma dualista es el espíritu de Jano, dios escindido, contradictorio y ambivalente. En las campañas electorales promete una cosa; una vez en el cargo, hace todo lo contrario. Prácticas de esta naturaleza son las que contribuyen a pervertir el sistema, porque la democracia no debe ser el mercado bursátil de los políticos. Crisis que degenera la virtud y la moral, perversión que se traduce en contradicciones, traiciones y negociaciones personales. Esperemos que en 2011 surja de una vez por todas una nueva generación de hombres y mujeres liberados de los maleficios del dios Jano, seres humanos de la doble cara.
Roberto Linares