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Las denuncias por discriminación a discapacitados crecieron un 60 por ciento

Hay edificios públicos sin rampas y hasta hospitales inaccesibles para personas en sillas de ruedas o taxistas que se niegan a llevarlos, según la organización Sin Barreras.

Sábado 03 de Agosto de 2013

Desde hace cuatro años, los reclamos planteados en la Defensoría del Pueblo por personas con diferentes tipos de discapacidades, o sus familiares, aumentaron en forma sostenida. Es más, entre 2009 y 2012 el incremento fue del 60 por ciento. “La salud, el transporte y la educación son los principales temas que se plantean”, indicó la responsable del Area de Discapacidad en el organismo, Iris Pérez. Sobre los mismos puntos ahondó Sergio Donatti, integrante de la organización Sin Barreras, que apuntó a las dificultades que a diario se encuentran en el transporte público, pero además recordó que semanas atrás se hizo un abrazo en las puertas del Hospital Centenario porque “es un lugar imposible de acceder en silla de ruedas”. Si bien los reclamos aumentan, Donatti aclara que “aún la gente no está acostumbrada a dejar asentada la denuncia”, y recalcó que “eso es muy importante para poder accionar y tomar medidas sobre esas situaciones”.

   Más de una vez, las organizaciones que trabajan en la promoción y cumplimiento de los derechos de los discapacitados se movilizaron por el centro de la ciudad no sólo para reclamar, sino sobre todo para dejar en claro lo dificultoso de avanzar en una ciudad llena de barreras arquitectónicas para quienes tienen motricidad reducida y diferentes tipos de discapacidades. Es más, hace apenas una semana se llevó adelante la jornada “Caminemos por la inclusión” en busca de concientizar a la población.

   Sin embargo, las situaciones de discriminación y los problemas de accesibilidad no siempre quedan reflejados en denuncias ante los organismos oficiales. “Las consultas y reclamos aumentan porque la gente cada vez se acerca con mayor asiduidad”, planteó la responsable del área en la Defensoría del Pueblo.

   De hecho, durante el último trimestre de 2008, cuando comenzó a funcionar el espacio en el organismo, se recibieron 236 consultas, mientras que a lo largo de 2009 el número se disparó a 842. En forma progresiva, la cantidad de reclamos siguió creciendo en 2010 con 911 asesoramientos, en 2011 superó el millar y el año pasado se registraron 1.348 reclamos, marcando un aumento del 60 por ciento respecto de 2009.

   Con un 38 por ciento, las consultas y reclamos en materia de salud —tanto a efectores públicos y privados como a obras sociales y prepagas— encabezan las presentaciones; en tanto, los asesoramientos sobre trámites ocupan un segundo lugar, y la ayuda a la hora de tramitar jubilaciones y pensiones aparecen en un tercer lugar. Le siguen las denuncias en las áreas de educación (9%) y transporte (4%).

Accesibilidad. Claudio Halcovich integra la organización Sin Barreras, se moviliza en silla de ruedas y el domingo pasado se vio una vez más ante la imposibilidad de utilizar un servicio público. “Llamé por teléfono a un radiotaxi (455-5555) y cuando llega a la puerta de mi casa y ve que tenemos que cargar la silla de ruedas el «señor» conductor se puso como loco, comenzó con la típica de siempre:«No tengo lugar»; lo peor es que estaba de muy mal humor e increpó a un familiar. ¿Hasta cuando tenemos que seguir con este problema? Hablamos de inclusión, de integración... Empecemos a tomar medidas que realmente empiecen a solucionar estos problemas. Estoy podrido de no poder usar un transporte público sin que se me discrimine”, comentó un día más tarde en la red social Facebook.

   La responsable del Area de Discapacidad de la Defensoría del Pueblo no sólo ratificó que “los taxis directamente no se detienen cuando ven a una persona en silla de ruedas”, sino que además agregó que “el pliego de transporte que está vigente estipulaba que uno de cada cuatro colectivos debía estar adaptado para personas con movilidad reducida; y eso, cuando están por vencer las concesiones, todavía no se cumple”.

   A esta problemática le sumó la gratuidad de los traslados de personas discapacitadas en ómnibus tanto de corta, media como larga distancia. “Eso debe ser para la persona y en algunos casos, también para su acompañante; y las empresas no lo cumplen”, detalló Pérez.

Colectivos. “El 80 por ciento de la flota de colectivos debería ser accesible y no lo es, pasamos horas esperando un colectivo, en los taxis no quieren llevar las sillas de ruedas, y a veces hacen rampas que no sirven”, afirmó Donatti, integrante de la organización Sin Barreras, a la hora de enumerar las dificultades que enfrentan.

“Sólo pedimos que los taxis lleven un portaequipaje para poder trasladarnos con las sillas, y estamos trabajando con el Ente de la Movilidad para que podamos consultar a través de mensajes de texto la hora en que pasan los colectivos adaptados”, dijo a la hora de referirse al transporte.

   Sobre la salud, sólo puso un ejemplo. “A mediados de julio hicimos un abrazo al Hospital Centenario porque es imposible acceder a ese centro de salud en silla de ruedas y allí va mucha gente a atenderse. El propio vicegobernador (Jorge Henn) prometió solucionar el problema en 15 días, pero eso no pasó”, recordó.

Y si bien planteó que la organización que integra está “abierta al diálogo y al trabajo en conjunto con el Estado”, también remarcó que harán hincapié en los errores y en lo que falta hacer, “que es mucho”.

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