Las cosas son como son (II)
"Ladran Sancho, señal que cabalgamos". Cuando redacté mi carta sobre la homosexualidad "Las cosas son como son" sabía que iba a revolver el avispero, que al patear el hormiguero brotarían las hormigas...

Sábado 28 de Abril de 2012

"Ladran Sancho, señal que cabalgamos". Cuando redacté mi carta sobre la homosexualidad "Las cosas son como son" sabía que iba a revolver el avispero, que al patear el hormiguero brotarían las hormigas coloradas furibundas a picarme. Así lo hizo Carlos Felipe Italiano en su nota "Respuesta a una visión distinta". Al revés de mi artículo en que no personalicé mi contraparte sí lo hace pretendiendo zaherirme y formulándome toda clase de improperios. Eso sí no contradice mis consideraciones sobre las causas de la homosexualidad, la posibilidad de su cura o corrección y las actitudes intolerantes de activistas gays; es decir lo admite implícitamente por el principio del que calla otorga o reconoce, o sea que tenemos ciertas coincidencias. Pero en lo demás en su afán de desacreditarme incurre en falacias, medias verdades, incoherencias y sofismas. Primeramente parece que niega las categorías de normalidad o anormalidad entrando en colisión con el diccionario que define dichos términos y otros conexos. Luego niega la postura de que la homosexualidad es una anormalidad negativa (recordemos que afirmé que hay anormalidades positivas como las de los genios y asimismo las estrellas del deporte) porque según Italiano el acto homosexual no atenta ni contra la naturaleza ni la sociedad. Entonces, el acto homosexual es antinatural. Va contra la finalidad de la sexualidad de asegurar la perpetuación de la especie si nos circunscribimos a la biología. Y si nos adentramos en la sociedad y en la cultura a contrapelo de la ignorancia o ingenuidad de Italiano las prácticas homosexuales no son ni saludables, ni socialmente positivas ya que diversos estudios accesibles desde Internet muestran que hay mayor incidencia de trastornos mentales tales como depresión o suicidio, abuso de drogas, enfermedades de transmisión sexual como sida, sífilis, hepatitis y otras tales como cáncer de mama entre homosexuales que entre heterosexuales, Asimismo son más inestables las parejas homosexuales que las heterosexuales, hay mas promiscuidad en el colectivo gay, y más violencia y ferocidad en los crímenes pasionales entre los homosexuales que entre los heterosexuales, respecto a lo cual la crónica policial vuelta a vuelta nos trae casos estremecedores como el del reciente asesinato de un artista en nuestra ciudad. En su desorden conceptual Italiano confunde la renuncia a procrear mediante la abstinencia sexual (decisión u opción humana) con el carácter intrínsecamente no procreativo del acto homosexual con independencia de la voluntad de sus partícipes; sigue mezclando los tantos cuando afirma que pueden ser felices tanto los heterosexuales como los homosexuales, cosa que no niego. Pero omite que también pueden ser felices los enfermos o pedófilos y eso no justifica la enfermedad o la pedofilia. Y que la búsqueda de placer o felicidad no dignifica ni justifica nada.

Raúl Miguel Ghione / DNI 6.033.754 / raulmiguelghione@arnet.com.ar