Martes 13 de Octubre de 2015
El sentido del humor es el término medio entre la frivolidad, para la que casi nada tiene sentido, y la seriedad, para la que todo tiene sentido. Toda mi vida apliqué esta frase que leí en alguna ocasión: "Una persona sin sentido del humor es como un auto sin amortiguadores: salta de dolor con cada piedrita en el camino." Matizo mi vida cuando algo me indigna y no está al alcance de mis posibilidades cambiarlo, con ironía o humor. Por ejemplo: no está al alcance de mi mano de hacerle entender a determinados kirchneristas, que no es que sea "cuestión del periodismo todas las causas de corrupción de allegados al poder que han caído en saco roto", simplemente, Oyarbide, Rafecas y otros tienen "su saco roto" en una estrecha connivencia con el poder. Que el país no está dividido porque alguien se le ocurrió decir "choripaneros", a todos los que viven "de arriba", sino, que el laburante se cansó de ser dadivoso; e inicialmente, cuando se inició la era de la dinastía K, fue "ella" quien dijo: "los unos y los otros". Cada vez que abro la tapa del inodoro aparece "ella", (por ilegal cadena nacional) inaugurando la cloaca que llega a mi domicilio, y para promocionarlo (?), el chirolita a su lado que queda boquiabierto ante alguna pregunta de "ella" (¿o así siempre?). Cambiando el ámbito nacional, estamos preocupadísimos porque un perro acompañe en el ómnibus a su dueño. En fin, creo que la falta de temas importantes, hace que los concejales ocupen su tiempo libre ¿o es cuando están ocupados? Haciendo libre asociación con los perros, como dicen cuando alguien está de mal humor: no quiero ser mujer de "pocas pulgas".
Silvia Buonamico