Martes 02 de Julio de 2013
La caravana rojinegra entorpece el encuentro de los jugadores con el resto de la hinchada, pero quién se puede enojar con los escoltas del bondi Leproso. Mientras tanto en Rosario desde hace rato los espera una multitud de hinchas, que ha estado poblando el Monumento a la Bandera más temprano, para luego peregrinar hacia el Parque de la Independencia. Ellos, que visitan El Coloso todos los domingos, que desgarran sus gargantas siempre un poco más, que acarician el título quizás más que los que salen al campo de juego, ese día de la caravana estuvieron agitando las banderas y cantando con más orgullo que nunca, y la fiesta promete más. Son ellos, los pisados por la policía y manchados por la prensa, los que persiguen al equipo hasta donde los bolsillos permitan (y a veces más), los que se pintan de sangre y luto todos los domingos aunque esos colores los lleven tatuados en el alma; son ellos los que hoy aseguran: “Las cosas que hice por vos, no las hice por nadie”. Ya pasaron varios días desde la obtención total de esta última corona, y los miles de leprosos que alimentaban el fuego del festejo han debido tomar ese tren que, sobre la hora, parte hacia ese lado del mundo en el que los comerciantes vuelven a sus comercios, los laburantes vuelven a sus laburos y los estudiantes a sus colegios. Pero han caído lágrimas de los ojos más duros, las sonrisas no pudieron aguantarse aún en las caras arrugadas de tristeza, los domingos dejaron de ser ese trago amargo para vestirse de fiesta; todo gracias a aquellos que, con ansias de limpiar la chapa del viejo Isaac, supieron entonar el grito sagrado más que ningún otro equipo. ¿Qué nos queda? Nos queda un Newell’s que ha sabido ganar levantando las banderas de la unión y el compañerismo; un Newell’s que mostró que la victoria cae seducida irremediablemente cuando reina la honestidad y los dirigentes son transparentes; un Newell’s que salió adelante cuando el caballo y el alma querían, pero el árbitro tiraba para atrás. Nos queda un Newell’s que enfermó de lepra a los 19 rivales.
León Perouch / DNI 38.135.960