Las comparaciones
Al recorrer varias ciudades europeas durante 2001 contemplé el orden en cualquier sitio, el respeto a las normas y al prójimo, la concientización social, la pulcritud general en la vía pública, el eficiente servicio de transporte...

Martes 05 de Octubre de 2010

Al recorrer varias ciudades europeas durante 2001 contemplé el orden en cualquier sitio, el respeto a las normas y al prójimo, la concientización social, la pulcritud general en la vía pública, el eficiente servicio de transporte... Cuando llegué a Madrid, proveniente de Buenos Aires, supe que ingresaba a un mundo diferente, respiré el aire del Primer Mundo. A los europeos difícilmente se les ocurra arrojar objetos al piso, tampoco ensuciarían los baños públicos. Quien sí lo hace es alguien nacionalizado argentino, lamentablemente. Por eso nos miran mal, con desconfianza, porque saben que cuidamos poco lo nuestro y mucho menos lo ajeno. Esto va más allá de ciertos análisis que podemos realizar sobre la situación de un país. Acá no tienen incidencia los números de la economía, que sirven para medir el crecimiento o no de una nación. Tampoco se hace hincapié en los niveles de pobreza o desocupación. Acá lo que se pone en evidencia solamente es el comportamiento de los ciudadanos, la educación de una sociedad y su conducta para dar una imagen ejemplar al mundo. Los argentinos aún no le damos prioridad a estas cosas. Desobedecemos leyes, hacemos caso omiso a aquello que está para ser cumplido a rajatablas, nos faltamos el respeto asiduamente, nos importa un "bledo" aquello que nos circunda, molestamos a quienes nos rodean... En cierto modo somos culpables de lo que nos ocurre. Falta responsabilidad individual, asumir el compromiso de cambiar la realidad que atravesamos. Creemos ingenuamente que los gobernantes serán los únicos encargados de mejorar la situación del país. Y lo peor es que cuando nos señalan los errores sacamos a relucir la soberbia, la omnipotencia, la arrogancia. Quizá algún día entendamos que también depende de nosotros, los ciudadanos, revertir este mal momento. Porque dejar en manos de la dirigencia política la búsqueda de mejoras constituye una posición cómoda, pasiva ante los hechos.


Marcelo Malvestitti,
marcelomalvestitti35@hotmail.com