Sábado 12 de Mayo de 2012
En el diario La Capital de hace unos días me llamó la atención la fachada de la casona de la calle Arijón, en el barrio Saladillo, que figura en la tapa. Me interesé en la lectura del artículo y al terminar sentí la necesidad de colaborar con información que a veces la pueden proveer los años que el señor nos permite gozar. En efecto, en la segunda parte de la década del 40, de purrete la visitaba. Contaba entonces con un fondo amplísimo con animales, desde algún petizo para montar, caballos de tiro, un tigre atado con collar a un robusto árbol, un yacaré, perros de gran tamaño y otras especies que no tengo presente. Lo acompañaba a mi padre, que en ese entonces visitaba a su dueño, el doctor Italo Vigliano. Hombre de origen italiano que había emigrado con su título universitario de doctor en ciencias naturales. Mi padre, ingeniero agrónomo, como director técnico de un criadero fitogenético era el profesional que lo acompañaba en planes de mejoramiento de variedades de trigo para dotar a los socios de Federación Agraria con nuevos materiales mejorados. El doctor Vigliano es de la época que junto a los fundadores de los criaderos Klein y Buck dieron comienzo a numerosas y continuas variedades vegetales, especialmente trigo, que llevaron a jerarquizar la producción argentina. En la parte posterior de esa casona, donde se emplazaba un terreno de gran porte, Vigliano preparaba la tierra para sembrar los materiales de crianza y ensayos mediante un arado mancera y dos cuerpos de rastra de dientes. De ese modo obtuvo de su creación variedades de trigo para los semilleros Benvenuto de Monte Buey, Olaeta de Armstrong y Agrolit de Totoras, entre otros. En esa residencia, que no sólo era su morada, contaba también con laboratorio, almacenamiento de materiales del criadero, herramientas, animales de trabajo y de colección. Además, su generosidad lo hacía brindar hospitalidad a los profesionales y colegas que lo visitaban tanto del interior como del exterior. Su tarea gozaba de prestigio. Ya jubilado, en la década del 60 dejó sus amores para radicarse en calle Ayacucho. Vaya con esto un histórico recuerdo de este lugar residencial, un sincero homenaje a quien jerarquizó el lugar con tan importante tarea y a quien me llevara desde pequeño y me entusiasmara en la profesión, mi padre Julio Andrés Ferrarotti, quien condujera la defensa de los pequeños productores y socios de FAA desde el año 1932 hasta 1962.
Julio Rafael Ferrarotti / DNI 5993583 / Juliorafaelferrarotti@yahoo.com.ar