Miércoles 20 de Enero de 2010
El pasado 17 de enero apareció en este diario una valiosa nota titulada "Las casa de los fantasmas". La misma suscita reflexiones sobre la vida después de la muerte, lo cual hace a nuestra cultura general. Uno de los que se dedicó a estudiar este tema en el siglo pasado y con rigor científico fue Camille Flammarion (1842-1925), renombrado astrónomo y fundador en 1887 de la Sociedad Astronómica Francesa, aunque en los últimos años de su vida hizo incursiones en parapsicología. Estudió apariciones de personas casi inmateriales comprobando que existe un mundo sutil invisible para los ojos físicos. Se pueden consultar varios de sus escritos. Hicieron también estudios más detenidos sobre el tema, los autores teosóficos Helena P. Blavatsky, Annie Bessant, Charles W. Leadbeater y últimamente el rosacruz Max Heindel. Este dejó escritos que colocan al hombre en el lugar que ocupa en la Creación, especificando la larga trayectoria que sigue en los mundos invisibles después de la llamada "muerte" y las transformaciones que se van operando. Para clarificar un poco el tema de las casas con fantasmas en una forma muy somera, cabría decir que el hombre es primordialmente inmaterial recubierto por tres cuerpos muy sutiles invisibles a los ojos físicos, todos dentro de un cuerpo material visible al ojo humano. Cuando una persona fallece queda despojada de este cuerpo material y funciona sólo con los tres cuerpos sutiles invisibles, a los cuales en alguna ocasión suele adherirse alguna porción de materia muy sutil. Estos pueden ser los fantasmas que a veces no quieren abandonar su casa por múltiples razones.
Pedro S. Tavacca tavacca.pedro@gmail.com