Domingo 21 de Febrero de 2010
En el mercado inmobiliario de Hong Kong hay una nueva tendencia que va ganando fuerza: como cada vez resulta más difícil encontrar una vivienda atractiva, los inversores compran inmuebles en los que se cometieron crímenes horribles. La creencia popular habla de las "casas de las apariciones de fantasmas" o "Hongza". La palabra china "xiong", que en dialecto hongkonés se pronuncia "hong", significa calamidad, violencia y muerte, mientras que "za" significa vivienda.
En un distinguido barrio de Hong Kong se registró recientemente un caso así, cuando uno de sus residentes se mató tirándose desde un rascacielos. Cayó sobre la terraza del departamento en el primer piso.
Los inquilinos se mudaron consternados de inmediato, pero el propietario encontró enseguida a un europeo que, a pesar de la horrible tragedia ocurrida en la terraza, quería alquilar un departamento atractivo.
La venta de un “hongza” puede ser una opción para los vendedores que buscan gangas: los precios de venta suelen ser un 40 por ciento más baratos que la media en la populosa ciudad, si en la vivienda se ha cometido un asesinato.
También hay que entender quiénes son los potenciales compradores o inquilinos, pues hay algunos que, a diferencia de la mayoría de hongkoneses, que son supersticiosos, no creen en las “apariciones” de espíritus.
Y esos son occidentales como el inquilino europeo al que no le importó que en las plantas de su terraza se hubiese muerto una persona. También los cristianos, en general, son menos supersticiosos.