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Las "autodefensas" mexicanas, un Frankenstein que se salió de control

Aparecieron en febrero en reacción al cártel de los Caballeros Templarios y ya dominan el estado de Michoacán. Fueron toleradas por las autoridades locales y nacionales.

Domingo 19 de Enero de 2014

Los grupos de civiles armados que desafían la autoridad del gobierno de México en el anárquico estado de Michoacán se aferran a sus armas, mientras las autoridades federales batallan para quitárselas y controlar un monstruo que ayudaron a crear: las milicias ciudadanas que surgieron entre los agricultores para combatir al cártel narcotraficante de los Caballeros Templarios.

El secretario de Gobernación (ministro del Interior) de México, Miguel Angel Osorio, instó al inicio de la semana a las autodefensas a abandonar las armas y volver a casa. Pero luego un nuevo acuerdo con estos grupos les dejó mantener su territorio y sus armas, incluyendo fusiles de asalto de alto calibre, que bajo las leyes mexicanas sólo pueden ser utilizados por los militares.

El hecho de que tuvieran esas armas se derivó de la tolerancia, quizá incluso el estímulo, de un movimiento que se extendió por la llamada Tierra Caliente de Michoacán en los últimos meses. Los ciudadanos han desafiado el dominio de los Caballeros Templarios, que tiene una ideología pseudorreligiosa y que las propias autoridades no han sido capaces de arrancar de raíz.

"Lo que se generó fue un Frankenstein. Se les salió de control", comentó a la agencia AP Erubiel Tirado, especialista en las relaciones entre civiles y militares de la Universidad Iberoamericana, en lo que calificó como una estrategia esquizofrénica que permite a la población civil hacer el "trabajo sucio" del gobierno. El gobierno federal envió a sus fuerzas con la promesa de restaurar el orden, después de días de violentos enfrentamientos entre los Caballeros Templarios y los grupos de autodefensa. Estos avanzaron pueblo por pueblo hacia el centro agrícola de Apatzingán, el bastión del cártel. Unos 1.500 policías federales llegaron esta semana a la zona, de por sí fuertemente militarizada. Las fuerzas federales desbloquearon carreteras y patrullan el centro de Apatzingán. Sin embargo, muchos residentes simplemente se encogieron de hombros ante la exhibición de fuerza de los federales. Ellos han visto ir y venir a las fuerzas federales muchas veces desde que el gobierno anterior lanzó en 2006 una guerra contra los cárteles en Michoacán que nunca logró desbancarlos.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no quiere repetir la estrategia de ataque frontal de su predecesor Felipe Calderón, que se fue haciendo cada vez más sangrienta e impopular con el paso del tiempo.

Cambio de autoridades.Ayer, en tanto, las autoridades anunciaron el reemplazo de los principales funcionarios de seguridad de Michoacán. El gobernador, Fausto Vallejo, declaró a la prensa que había nombrado un nuevo fiscal estadual y también designó a un nuevo ministro de Seguridad. Además fueron sustituidos varios jefes de las oficinas regionales de la fiscalía.

El gobierno federal de Peña Nieto decidió esta semana intervenir toda una región de Michoacán, desplazando a las fuerzas de seguridad locales mediante un acuerdo con el gobernador. Durante la semana hubo choques con los autodefensas al negarse estas al desarme, y dos de sus hombres cayeron bajo las balas federales.

Las policías comunitarias tienen en México una larga tradición, pero la actual ofensiva y las características del movimiento de autodefensa michoacano son inéditos. Cansados de la ola de terror de los Caballeros Templarios, los ciudadanos de la Tierra Caliente se rebelaron en febrero del año pasado y tomaron en sus manos la protección de sus propios pueblos. Ahora simplemente avanzaron hacia el corazón del territorio narco.

Uno de los líderes del movimiento es el médico José Manuel Mireles, quien acaba de dejar un hospital en Ciudad de México después de haber sufrido hace una semana un accidente de avión. Fue trasladado bajo protección policial a un lugar no conocido.

Las autodefensas operan en por lo menos una quinta parte del estado de Michoacán y siguen activas pese a la presencia de las tropas. Este viernes tomaron la localidad de La Huerta, en el municipio de Apatzingán.

 

Ausencia del Estado. Para la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el vacío de autoridad es la causa de la escalada de violencia. "Estamos ante condiciones en donde lo que se observa es una ausencia de Estado, una ausencia de gobernabilidad", declaró el organismo, citado por la agencia alemana DPA. Las autodefensas "están tratando de cumplir una función que no les corresponde y que el Estado debería ejercer". El organismo expresó su temor de que, ante la aceptación tácita de estas guardias ciudadanas, "otros grupos de personas de todo el país quieran hacer lo mismo". El experto en temas de seguridad Alejandro Hope por su lado señaló que existe el riesgo de que el juego de fuerzas termine de manera sangrienta en Michoacán.

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