Lunes 04 de Enero de 2016
Se realizó en Rosario otra concentración de quienes están en contra de las antenas de telefonía celular. Es algo habitual. Lo extraño en esta ocasión es que el prestigioso gremio de los maestros, Amsafé, fue una de las entidades convocantes. La desconfianza hacia las radiaciones electromagnéticas viene desde que se utilizó por primera vez para la comunicación radial. Hace cien años un mistificador ruso, Gurdjeff, presumía de tener conocimientos sobrehumanos que había recibido en un monasterio en el Tibet, país en el cual nunca estuvo realmente, y sostenía que el electromagnetismo afectaría la salud y que en poco tiempo se reduciría la esperanza de vida. Desde que afirmó eso se ha duplicado la esperanza de vida promedio debido a los avances médicos, antibióticos y vacunas. Hemos visto también que se han lanzado acusaciones sin fundamento alguno en contra de los teléfonos celulares. O contra las pantallas de los televisores. O contra las líneas de alta tensión. El uso que toda la población le ha dado a todo sin tener problema alguno le restó credibilidad a las acusaciones pero ahora algunas sectas inspiradas en Gurdjieff han buscado otro objeto para demonizar y afirman que las que son perjudiciales para la salud son las antenas de telefonía. No cuentan con prueba alguna de esos delirios. Por el contrario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) que depende de las Naciones Unidas ha dicho: "Los estudios no han respaldado la hipótesis de una mayor incidencia de cáncer en poblaciones cercanas a estaciones base de telefonía móvil". Hace unos años le advertí a la comisión directiva de Amsafé que en su local estaba dando conferencias la secta Gnosis, culpable de sacrificios humanos en la Argentina, así como en España, donde en septiembre de este año la denuncié por la muerte de una niña que había nacido en violación de las normas de la secta que prohíben que el hombre eyacule cuando tiene relaciones matrimoniales. En esa ocasión conseguí que Amsafé suspendiera esas peligrosas conferencias en su local. Ahora les pido que retiren su apoyo a quienes creen falsamente que las antenas de telefonía son peligrosas para la salud.
Héctor Walter Navarro